Diario de Navarra, 7 de agosto de 2015
Belén Goñi, directora general de Institución Futuro

Estos días Navarra está continuamente en los medios porque para el resto de España resulta incomprensible lo que está pasando en nuestra comunidad. ¡Y no solo para el resto! Pero lo hecho, hecho está, y creo que lo importante es enfocarse al futuro.

Si después de las elecciones escuchaba muchas palabras en vasco, ahora, la frase que más oigo es “wait and see”. La gente está expectante preguntándose qué pasará, sobre todo después de las generales, ya que corre el rumor de que Podemos ha dicho a su gente que permanezca tranquila hasta entonces.

Pero hay una serie de hechos que se van a producir en breve sobre los que me gustaría comentar un par de cosas. Ya designados los consejeros, estos deben nombrar a sus directores generales, que son cargos de libre designación, y después a los jefes de servicio que también son de libre designación, pero han de ser funcionarios. En las pasadas legislaturas, y supongo que en ésta será igual, con la elección de presidente comienza un corre-corre para tener conformado el Gobierno rápidamente que obliga a tomar decisiones no siempre meditadas y no siempre con la información suficiente.

Lo primero que tenemos que pedir a los que dejan el puesto es que actúen como grandes profesionales, hagan un buen traspaso de papeles al que llega y estén dispuestos a ponerse al teléfono ante las preguntas que les puedan ir surgiendo en los primeros tiempos. Sin duda lo de ayudar al adversario político es duro y no es lo que les pide el cuerpo, pero no olviden que haciéndolo están prestando un mejor servicio a Navarra. Por otro lado, los que llegan deberían abstenerse de mover organigramas y personas por razones puramente partidistas. Sería muy deseable que dedicaran el tiempo suficiente a conocer bien lo que se ha hecho y estaba en marcha y a las personas del departamento en lugar de cambiarlo todo y empezar a hacer planes con el contador a cero de conocimiento e histórico.

El Gobierno anterior, como todos, hizo cosas mejor y peor. Que el cambio y el progreso no nos nublen el entendimiento: cambiemos solo las necesarias. Que no ocurra, por ejemplo, como en la legislación pasada, cuando se eliminó de un plumazo todo el histórico y el conocimiento que había sobre innovación, lo que obligó a los recién llegados a hacer un esfuerzo titánico por ponerse al día. O el caso de la oficina en Bruselas (que por cierto nunca se ha cerrado) en el que, de no ser por la buena sintonía y profesionalidad de la directora saliente y el director entrante, se hubieran perdido todos sus contactos, ya que nadie se ocupó de hacer un traspaso ordenado, primándose la imagen de un ahorro que apenas se produjo.

Hagamos las cosas bien, con sentido común. No paremos lo que está en marcha hasta que no tengamos claro cómo queremos y podemos cambiarlo. Demasiadas veces he oído lo de “los tiempos políticos” que tienen su ritmo. Pues adecúen ese ritmo al de los ciudadanos a quienes sirven y no viceversa. Y tengan siempre en cuenta que sus retrasos y parones afectan indefectiblemente a muchas personas y pequeñas empresas, y si no que se lo digan al sector de la formación para el empleo.

La segunda cosa que me gustaría comentar es lo que ocurrirá en el Parlamento a futuro. ¿Qué va a hacer la oposición? ¿Oponerse a todo lo que decida el Gobierno y ponerle una lupa para denunciar y magnificar cualquier cosa? Eso es lo que les hicieron a ellos en la legislatura anterior, pero… ¿eso es lo mejor para Navarra? Sin duda, no lo es. Sería mejor una oposición atenta y constructiva. Que se oponga a lo que deba oponerse y denuncie lo que deba denunciar pero de manera razonada y aportando propuestas alternativas.

Lo cierto es que los ciudadanos ya estamos un poco cansados del circo mediático y de las palabras huecas, de la crítica a todo lo que hace el de enfrente y de la poca capacidad de ponerse de acuerdo para cuestiones que son clave para nuestro futuro. Por poner un ejemplo, ya volvemos a oír que el próximo que venga va a eliminar la ley de educación que está aprobada… Señores, enciérrense en un cuarto y hasta que no sean capaces, como en muchos otros países, de acordar unos mínimos que garanticen la estabilidad y el desarrollo de la educación a futuro, ¡no salgan! Y si no son capaces de hacerlo, que vengan otros. Recuerdo haber oído a Esko Aho (primer ministro finlandés entre 1991 y 1995) que si Finlandia estaba a la cabeza en educación e I+D era porque habían logrado llegar a un pacto entre los principales partidos con el compromiso de no agredirse con esos temas durante 10 años.

Esperemos que en esta legislatura que acaba de comenzar prevalezca el sentido común y el servicio a Navarra y sus ciudadanos, que son quienes con sus impuestos sostienen a gobernantes, funcionarios y la mayoría de los parlamentarios.

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