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Para salir de la crisis económica en la que nos encontramos, provocada por la pandemia sanitaria, es prioritario recomponer, reactivar y afianzar la estructura empresarial.

A la vez, hay que saber aprovechar al máximo los fondos europeos para financiar las grandes reformas, con lo que habrá que identificar, validar y presentar proyectos competitivos, y bien soportados técnicamente, en consonancia con las líneas estratégicas del Plan de recuperación: transformación digital, reindustrialización, transición ecológica a favor de energías limpias, cohesión social y territorial e igualdad de género.

La información, las consultas con los interlocutores sociales y las buenas prácticas de gobernanza y evaluación son fundamentales para que todo el sistema productivo (grandes empresas, pymes, autónomos, etc.) puedan participar.

Es el momento de poner en marcha reformas estructurales encaminadas a modernizar nuestra economía. Estamos pensando en: una reforma fiscal que sea competitiva y equilibrada, una reforma de la Administración pública con el objetivo de aumentar su eficiencia y eficacia. Una mejora de las infraestructuras, clave para el desarrollo económico, la creación de empleo, la cohesión territorial y la mejora de la competitividad. También la reforma de la educación y formación, enfocadas a la empleabilidad futura. No debemos dejar de lado el impulso y fomento del dinamismo empresarial, puesto que las empresas son el pilar central de la recuperación del crecimiento económico.

Tenemos ante nosotros una oportunidad única. Está en nuestra mano saber aprovecharla. Nos jugamos todo.

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