Diario de Navarra, 21 de mayo de 2011
José Javier Olloqui, director general de Institución Futuro
El debate que propicia la presentación de propuestas electorales de cara a las próximas elecciones de Mayo, facilita que no sólo desde los partidos se realicen propuestas sino que también desde la iniciativa civil se sugieran alternativas provechosas para reformar el estado de nuestra sociedad. Sin pretender ofrecer un programa cerrado de iniciativas, nos parece oportuno sugerir algunas acciones que ayuden a mejorar la capacidad de nuestra sociedad de crear riqueza, elemento imprescindible para garantizar la sostenibilidad de nuestro bienestar colectivo.
La profunda y prolongada crisis económica en la que estamos inmersos y el futuro que se anticipa apuntan a que no podemos seguir ofreciendo las mismas soluciones que han funcionado hasta ahora. Las viejas recetas e ideas no son la respuesta a los cambios radicales y profundos que se están produciendo en el mundo hoy.

En la economía, solo unas empresas e instituciones orientadas a la mejora de la productividad tienen futuro en un mundo cada vez más interdependiente y sujeto a un aumento intenso de la rivalidad. Para ser más productivos, la innovación y la competencia, no las subvenciones y las ayudas, son dos instrumentos formidables para impulsarla. Sólo la mejora de la productividad garantizará salarios y rendimientos de los factores a los que aspiramos.

La modernización e innovación permanente de nuestro tejido productivo debe completarse con nuevas iniciativas empresariales y el fomento del espíritu emprendedor. Sólo una sociedad que apueste por la iniciativa personal y la capacidad de asumir nuevos riesgos, nos ofrece un futuro prometedor. La cultura del emprendimiento debe fructificar frente a la cultura de la seguridad, el miedo al fracaso y la aversión al riesgo. Y para ello, sembrar el campo de subvenciones y ayudas no hará que florezcan los empresarios. Hay que propiciar la capacidad de emprender nuevos proyectos desde el sistema educativo, el capital riesgo y las experiencias y ejemplos de iniciativas empresariales exitosas.

En educación sería prioritario reducir el fracaso escolar, aumentar la competencia entre los centros educativos y estimular la excelencia en secundaria así como revalorizar la formación profesional. En la universidad habría que mejorar los incentivos de los estudiantes y los docentes para conseguir un mejor aprovechamiento del capital humano y facilitar la trasferencia de conocimiento y tecnología hacia la sociedad.

Resulta crucial la reforma de la administración. Se ha construido una burocracia enorme y jerarquizada diseñada para un entorno que ha dejado de existir. Hay que simplificar y mejorar la eficiencia y productividad de la administración. Hay que reducir los trámites administrativos e impulsar la realización de auditorías para que se reconozca la eficacia y justificación de los distintos programas. Habría que cambiar el sistema de incentivos de los funcionarios y sustituir la cultura del control por otra basada en la trasparencia y la rendición de cuentas.

En sanidad hay que incluir mecanismos de ahorro. Hay que pensar en la utilización de sistemas de precios con objetivos de disuadir el uso excesivo e injustificado de los servicios. Además hay que diseñar mecanismos de incentivos apropiados para los profesionales del sistema que premien a los profesionales competentes que trabajan con dedicación y competencia En relación a la introducción del uso de nuevas tecnologías sanitarias, hay que avanzar en la cultura de la evaluación.

Estas reformas necesitan de un amplio debate y de un extenso respaldo social para su implementación. Siendo difíciles, hay que abordarlas con urgencia y determinación, Necesitamos que los lideres sociales y políticos estén dispuestos a impulsar los cambios, hoy no hacer nada y dejar que las cosas continúen como están ya no es una opción porque el deterioro de la situación será rapidísimo.

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