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Un segundo confinamiento total supondría un desastre económico para todo el país. (Foto: Maite H. Mateo)

La declaración de un nuevo estado de alarma, sumado al cierre perimetral de Navarra, supone un paso atrás en la recuperación económica de España y de la región. Y quién sabe si también es la última esperanza para aplanar la curva de contagios antes de tomar medidas aún más drásticas en caso de que las cifras no mejoren y la presión asistencial se vea desbordada. Varios de los principales agentes económicos de la Comunidad foral resaltan a NavarraCapital.es que el estado de alarma era necesario, aunque no comparten su extensión hasta mayo. Además, advierten de que un nuevo confinamiento total sería “imposible de asumir” tanto para el Estado como para las empresas.

“A lo mejor, dentro de muy poco tiempo, tenemos que llegar a situaciones incluso más duras de confinamiento si no funcionan las medidas que están en marcha”. El director general de Salud del Gobierno de NavarraCarlos Artundo, lanzó este martes la advertencia. Y en este incierto escenario, una amenaza muy temida planea sobre el tejido empresarial de la región: la posible aplicación futura de un segundo confinamiento, como el decretado el pasado mes de marzo, si las cifras de contagios por Covid-19 siguen descontroladas y la presión asistencial se desborda.

Por ese motivo, NavarraCapital.es quiso testar el sentir de los agentes económicos forales ante el actual estado de alarma, que incluye medidas adicionales en el caso de la Comunidad foral, y conocer cuáles podrían ser las repercusiones de una medida tan extrema como indeseada. La respuesta es unánime: supondría un varapalo de consecuencias impredecibles, que ni el Estado ni las empresas podrían asumir. Además, creen oportuna la nueva declaración del estado de alarma para frenar la expansión de la pandemia, pero la consideran demasiado extensa en el tiempo.

CEN: “En estos momentos, no podemos permitirnos otra paralización total de la economía. No podemos arriesgarnos a que caigan empresas viables”.

Desde la Confederación Empresarial Navarra (CEN) llevan tiempo pidiendo un protocolo único y general para hacer frente al virus de forma “unida y coordinada”. Una medida que les parece fundamental ante la gran confusión” generada con las distintas acciones de las comunidades autónomas. “En estos momentos, no podemos permitirnos otra paralización total de la economía. Las empresas deben seguir funcionando a pleno pulmón con el apoyo de las administraciones. No podemos arriesgarnos a que caigan empresas viables”, destacan fuentes de la CENAsí mismo, remarcan que a pesar del avance de la pandemia, “los datos confirman cómo los entornos laborales son espacios seguros, con una incidencia mínima”. 

La entidad muestra su preocupación ante el plazo tan amplio previsto en el estado de alarma por el daño que puede hacer a la economía”. Por eso, pide que se elaboren planes de acción que, además de atajar el problema a corto plazo, planteen soluciones a medio “incidiendo en la mejora de la competitividad y la transformación digital de las empresas navarras, la reindustrialización y las reformas estructurales para transitar hacia un modelo económico más resiliente y sostenible”. En este sentido, ven clave aprovechar la oportunidad que brinda el Plan Europeo de Recuperación“aunando esfuerzos y haciendo efectiva la colaboración público-privada para presentar proyectos sólidos, viables y acordes a las directrices europeas”. 

AFECTARÍA A LA INDUSTRIA

El primer confinamiento conllevó un descalabro histórico del PIB. De hecho, en el segundo trimestre cayó un 18,8 % en Navarra respecto al mismo período de 2019 (la bajada fue un 3,3 % menor que la producida en el conjunto de España) y un 15,6 % en comparación con el primer trimestre de 2020 (frente al 18,5 % de España). Y solo los ERTE lograron amortiguar parcialmente el impacto de la crisis en el mercado laboral, recuerda Javier Taberna, presidente de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Navarra. “Hay que tener en cuenta que la economía crecía en el momento que se produjo el primer confinamiento y el efecto ha sido histórico. Ahora, la situación económica es de gran debilidad, con muchas empresas cerradas, paro más elevado, una caída del consumo muy importante y, sobre todo, un empeoramiento de la confianza tanto de los hogares como de las empresas”, valora.

Javier Taberna: “Las consecuencias serían más negativas que tras el primer confinamiento. La capacidad de resistencia es mucho menor”.

Por eso, advierte de que la capacidad de resistencia es “mucho menor” en la actualidad, tras meses de importantes caídas en la facturación: “Habría que saber si un segundo confinamiento implicaría el cierre obligatorio de empresas y sectores no esenciales. Pero, en cualquier caso, las consecuencias serían más negativas que tras el primer confinamiento”. A esto se añade un segundo factor a tener en cuenta. Si los confinamientos se extienden por Europa y el consumo se debilita, también afectarán a la industria, que ahora mismo no se ha recuperado ni ha vuelto a niveles anteriores a la crisis”.

Por eso, Taberna considera necesario que la Administración esté “muy cerca” de los sectores damnificados para conocer su situación de primera mano y trabajar medidas conjuntas, como las exenciones o aplazamientos fiscales, las ayudas directas y los avales, en la línea de lo sucedido en marzo. Es necesario también que se acorten los plazos en las prestaciones de desempleo, reducir las demoras y reforzar la  capacidad de la Administración tanto en el ámbito sanitario como administrativo”, opinaNo obstante, hace hincapié en que la recuperación y la mejora de la economía deben cimentarse en la empresa y los empresarios como principales creadores de empleo. “Y para que la que la empresa navarra pueda desarrollarse y crecer, es necesario una fiscalidad favorable y unas infraestructuras sólidas y modernas, que fomenten y estimulen las inversiones, el empleo y la innovación“, sentencia.

RIESGO DE DESALENTAR LA SUPERVIVENCIA

Desde Institución Futuro, su presidente José María Aracama destaca que la prioridad ahora mismo debe ser la salud de los ciudadanos y evitar un colapso del sistema sanitario. “El establecimiento del estado de alarma parece oportuno en la medida en que permite a las diferentes comunidades autónomas modular las actuaciones dependiendo de la situación sanitaria de cada región. Sin embargo, no parece pertinente que llegue hasta el 9 de mayo”. Para él, el mensaje que se transmite con este plazo “tan largo” es que la perspectiva es “mala” y lo va a seguir siendo durante mucho tiempo, con lo que “puede desalentar a muchos negocios a seguir luchando por su supervivencia”.

José María Aracama: “No parece pertinente que el estado de alarma llegue hasta el 9 de mayo. Puede desalentar a muchos negocios a seguir luchando por su supervivencia”.

Además, entiende que la ciudadanía no está recibiendo indicadores claros que muestren el porqué de las acciones del Gobierno foral: “Se debe visibilizar la toma de decisiones con criterios objetivos para que los ciudadanos y los negocios puedan entender las medidas. Más aún, se debería contar con los principales actores económicos de Navarra a la hora de valorar el impacto de ciertas decisiones. Que se lo digan a la hostelería”.

El presidente de Institución Futuro hace su particular lectura de lo que supondría un nuevo confinamiento total en caso de que la curva de contagios no se aplane. “Estoy convencido de que todos los agentes implicados van a tratar de evitarlo a toda costa. Pero si llegado el caso se volviera a dar cerrojazo a la sociedad y a las empresas, auguro un futuro pésimo para nuestra población, que tendrá que vivir durante años las consecuencias económicas”.

Francisco Esparza considera crucial que se adopten las medidas siguiendo criterios técnicos y dejando las “rencillas políticas”.

Del mismo modo piensa Francisco Esparza, presidente de la Asociación para el Desarrollo de la Empresa Familiar Navarra (ADEFAN), quien señala que un segundo confinamiento sería “un varapalo total” para la economía y se pregunta al mismo tiempo cómo podrá pagar el Gobierno central los ERTE si el estado de alarma se extiende hasta mayo: “Sería un coste brutal. Y más si algunos sectores no pueden abrir hasta dicho mes. Es una situación muy preocupante”. Esparza indica así mismo que, además de priorizar la crisis sanitaria, las autoridades deben pensar en la economía “y en cómo salimos de esta”, para lo cual considera crucial que se tomen las medidas siguiendo criterios técnicos y dejando las “rencillas políticas”. Aunque hay países que están tomando medidas más drásticas con el aliento de “no apagar” la Navidad, aquí ya “está rota”.

Adriana Eransus, gerente de la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE Navarra), no ve adecuado entrar a valorar si las últimas medidas adoptadas deberían haberse tomado antes: “Ni somos políticos ni tenemos conocimiento para hacerlo”. Pero sí tiene claro que un segundo confinamiento como el vivido en primavera no sería viable “porque sumiría al país en la más absoluta miseria”. De modo que “ni las empresas ni el Estado pueden asumir algo similar”. Al igual que Esparza, ve necesario “remar todos a una, dejando a un lado las discrepancias ideológicas, y centrarnos en lo verdaderamente importante, siendo responsables y conscientes de que salir de esta situación tan crítica está en nuestras manos”. 

Adriana Eransus: “Un segundo confinamiento como el vivido en primavera sumiría al país en la más absoluta miseria”.

La gerente de AJE Navarra insiste en que la hostelería es la punta del iceberg. “Ahora mismo está sufriendo de una manera radical la pandemia. Y desde AJE enviamos todo nuestro apoyo a esos profesionales que no pueden abrir sus negocios por la irresponsabilidad de muchos. Pero esto es una espiral porque abarca a muchos más agentes: proveedores, empresas de eventos, sector primario…”. Eransus achaca este agravamiento de la situación a la incapacidad para atajar los brotes “porque no se ha asumido que este virus nos está condicionando y que hemos de luchar todos juntos contra él”.

Por eso, apela a la responsabilidad, la empatía, la conciencia social y la vocación política. “Hoy en día, la clase política vive una situación difícil, pero es ahora cuando más necesitamos a las instituciones para que impulsen proyectos y ayudas reales y apoyen a los jóvenes. Somos un puntal fundamental y nuestra situación es realmente complicada”, remata.

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