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Que VW supedite su decisión a las ayudas públicas complica aún más la decisión, puesto que entran en juego no solo criterios técnicos -en los que Landaben es imbatible-, sino políticos.

 

La planta de Volkswagen de Landaben es un pilar imprescindible para la industria y la economía de Navarra. Por el empleo directo (más de 4.700 trabajadores al acabar 2020) e indirecto que genera (18.000 trabajadores en empresas proveedoras), por su aporte al PIB local (el 6%) y por su contribución sustancial con el pago de diferentes impuestos (IRPF, sociedades…) a la Hacienda Foral, entre otros aspectos. Por tanto, las decisiones que se toman en VW resultan de suma importancia para la Comunidad Foral y para sus habitantes.

 

Pero es que Volkswagen es para Navarra mucho más que una mera fábrica de coches. Es la punta de lanza de la calidad industrial de Navarra. Lleva décadas enseñado lo que es la calidad, la organización de la producción, la digitalización… La implantación en Navarra de más de cien multinacionales ha hecho que muchas empresas navarras, no solo las multinacionales, tengan integrados procesos y procedimientos de trabajo que les hacen ser tremendamente eficientes y haya una gran cantidad de buenísimos directivos y ejecutivos que hay que saber cuidar, mantener y hacer crecer, que ayudan a que cantidad de compañías navarras sean líderes de la competitividad en sus respectivos sectores.

 

Precisamente estos días está sobre la mesa el PERTE (Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica) y Volkswagen ya ha anunciado su intención de que sea España la que acoja a una de sus factorías de baterías y a la producción de vehículos eléctricos pequeños de todo el consorcio. Ahí es nada. El que Navarra fuera la sede de dichos proyectos supondría un impulso en términos económicos impresionante y necesario para la región.

 

Dada la importancia de esta decisión, estoy convencido de que el Gobierno de Navarra está haciendo todo lo posible, en público y también en privado, para convencer a VW de que sea Landaben quien se lleve el gato al agua y tenga el futuro asegurado (no en vano, la propuesta de la Comisión Europea consiste en que a partir de 2035 se dejen de vender coches de combustión). No es el momento de dar explicaciones sobre todo lo que se hace ni negociar con luz y taquígrafos; pero sí de ser efectivo en las gestiones y dar el do de pecho, ahora más que nunca. También sería interesante que la oposición estuviera informada, hasta donde se pudiera, de las gestiones realizadas; ahora parece dar la impresión de que no lo está por los mensajes que se trasladan de crítica, que obviamente no son buenos para las negociaciones.

 

En cualquier caso, el Gobierno de Navarra y a la cabeza su Presidenta, María Chivite, deben defender, en las relaciones con el Gobierno Central, que las ayudas públicas anunciadas en el PERTE deben ser neutrales. Es decir, la cuantía de las mismas, que establece el Gobierno de España, ha ser la misma sea cual sea la ubicación que decida finalmente la multinacional. En otras palabras: el Gobierno de España debería ser neutral y no favorecer la elección de una sede en relación con otra. O dicho de otra forma: que las ayudas las gane el mejor, el más competitivo, no el que el Gobierno quiera.

 

Nuestra región siempre ha sabido jugar bien estas partidas. Es el momento, ahora que aún no está la decisión tomada- de generar confianza, de posicionarse a favor de las empresas, de acercarse a ellas para entender sus necesidades y problemáticas e intentar allanar el camino y ayudar. De facilitar en vez de poner trabas, de plantear una fiscalidad interesante, de mostrar un frente unido, de que a los partidos políticos se les vea juntos con los mismos objetivos… Todos a una para lograr que la región resulte atractiva para invertir, para que la atracción de talento resulte sencilla y la decisión sobre dónde implantar la producción del coche eléctrico no tenga duda.

 

He mencionado la fiscalidad sabiendo que ésta también juega un papel relevante en la elección de la sede. La rentabilidad neta futura de la nueva fabrica de coches eléctricos dependerá del tratamiento fiscal que se haga a los beneficios obtenidos. Aquí el Gobierno de Navarra tiene que echar el resto y aprovechar nuestro régimen foral para atraer esta inversión clave para Navarra.

 

Con VW nos jugamos el futuro del sector en la Comunidad Foral, que durante años ha ostentado el liderato económico español pero que ahora, por desgracia, estamos perdiendo. El que VW supedite en parte su decisión de dónde instalar la producción de eléctricos a las ayudas públicas que reciba complica, como ya he mencionado, aún más la decisión, puesto que por desgracia entran en juego no solo criterios técnicos –en los que Landaben es imbatible- sino políticos. Todavía estamos a tiempo de ganar esta partida, es ahora o nunca. Estamos ante un momento crucial de la historia económica de Navarra.


José María Aracama Yoldi Presidente del think tank Institución Futuro

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