Diario de Navarra, 10 de junio de 2006
Javier Troyas, Presidente de Institución Futuro
Hace unos días comenzó el ciclo de conferencias de Institución Futuro Las Comunidades del Siglo XXI en libertad. Con él deseamos impulsar la reflexión sobre el presente y el futuro de Navarra y España, dentro del marco de la Unión Europea. Queremos averiguar cuál es el marco más idóneo para nuestra convivencia, después de más de veinticinco años de democracia y prosperidad y ante los retos de la globalización.
En medio del debate sobre la reforma autonómica y a raíz de la posible disolución de ETA, Navarra se encuentra en una posición difícil. Por un lado, hemos de analizar si nos conviene introducir cambios en nuestro régimen foral, que hasta la fecha ha sido garantía de desarrollo. Por otro lado, y por desgracia, vemos que Navarra parece llamada a ser el último cautivo del terrorismo puesto que, según dicen, su canje puede ser uno de los factores determinantes de la desaparición de los terroristas. Con ello, hay quien aboca a los navarros a un destino que la mayoría no desea: perder su situación actual de Comunidad diferenciada e independiente.

La situación es preocupante, sobre todo porque la clase política está muy lejos del consenso que debe presidir en las cuestiones de Estado. Unos políticos exigen, sin éxito, que se garantice el actual statu quo de Navarra antes de iniciar ninguna negociación. Otros afirman que no tenemos que preocuparnos, que nuestra Comunidad foral no está encima de ninguna mesa de negociación. Otros líderes, incluso de otras Comunidades, nos dicen que no debemos tener ningún miedo. Que seremos los navarros quienes decidamos nuestro futuro, pero ¿libremente? ¿sin otras consecuencias? ¿para decidir lo que hoy ya somos? Otros grupos, sin embargo, señalan que sin hablar de Navarra es imposible que ETA desaparezca.

Como ciudadanos navarros, nos encontramos ante un panorama inquietante. En Institución Futuro pensamos que no podemos sentarnos y esperar a que otros decidan. Vamos a intervenir en los ejes del debate y nos manifestaremos cuando sea necesario acerca de lo que más conviene a Navarra. Lo que sí tenemos claro es que vivimos en una tierra próspera, cuyos indicadores de bienestar se encuentran entre los más destacados de España y Europa. Esta situación es resultado del esfuerzo de todos y del buen sentido de quienes nos han gobernado. Al margen de que no tengamos que caer en la autocomplacencia, hay que pensar si lo más inteligente es que continuemos por esta senda o si, por el contrario, debemos tomar rumbos más inciertos.

Navarra ha podido alcanzar su bienestar porque en nuestro país llevamos treinta años de democracia. Después de etapas poco afortunadas, hemos sabido articular un espacio de convivencia válido para todos. Qué poca paciencia y memoria tienen los que creen que este período ya se ha agotado. La estabilidad de España todavía es cosa de ayer y mejor no olvidarlo. Y luego está la propia experiencia europea. Cincuenta años después de sufrir la Segunda Guerra Mundial, formamos parte de una entidad política, Europa, que constituye la sana envidia del mundo civilizado. La fuerza de la Unión ha consolidado la democracia y ha acabado con los regímenes fascistas y comunistas. Europa nos abre un espacio de libertades y prosperidad comunes, al que hacemos un flaco favor con barreras localistas y diferencias artificiales. Los navarros, como europeos, también hemos de preguntarnos qué destino queremos.

Javier Troyas Bermejo es presidente de Institución Futuro

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