Diario de Navarra, 26 de marzo de 2006
Julio Pomés, Director de Institución Futuro
Un navarro afincado en Madrid, ante mi demanda de ideas para que nuestra tierra progrese, suele invocarme una verdad incuestionable: «Navarra tendría la mitad de problemas si tuviera el doble de población».
Nuestra insuficiente masa crítica es la razón de nuestro escaso atractivo para que vengan nuevas compañías aéreas. Haré algunas consideraciones prácticas para desmontar falacias y descubrir potencialidades para nuestro diminuto aeropuerto.

La primera ficción es creer que la demanda viajera es constante. Así, la incorporación del Altaria supuso un aumento del 60,3% del transporte ferroviario a Madrid, dato que demuestra que Renfe no ha restado pasajeros al avión, pues éste ha crecido un 7%. Del mismo modo, la presencia de compañías aéreas de bajo coste ha aumentado el número de pasajeros en todos los aeropuertos donde se han implantado. Por ejemplo, en Santander el volumen de este pasaje ha sido de 306.234 y en Zaragoza de 183.910 (datos de 2005). La conclusión es clara: una oferta atractiva estimula la demanda, pues no sólo aumenta el consumo por trabajo sino, sobre todo, por turismo.

Otro prejuicio es la consideración de que nuestro número de pasajeros es el de Pamplona y comarca. El éxito de otros aeropuertos pequeños como Biarritz, Gerona, Murcia, Almería y Vitoria reside en que han despertado la demanda de los territorios limítrofes. La condición para que la oferta tenga tirón es la oferta de destinos alternativos a los de los aeropuertos vecinos.

Un tercer equívoco es ignorar que si Pamplona tuviera un vuelo a un gran aeropuerto internacional, atraería pasajeros de un gran radio por la posibilidad de utilizar ese destino como punto de conexión con otros aeropuertos. Por ejemplo, si hubiera un vuelo Pamplona-Ámsterdam, del que no disponen aeropuertos circundantes, Noáin sería utilizado para poder acceder a otro aeropuerto con variedad de destinos y precios.

Dada la asombrosa oferta de nuevos vuelos en Santander, Bilbao, Vitoria, Biarritz y Zaragoza, cabría preguntarse si el Ejecutivo navarro se ha dormido en su búsqueda de nuevas compañías aéreas. Creo que no. También pienso que la solución depende de varios departamentos del Gobierno. Insinuaré, con todo respeto, dos ideas por si pudieran estudiarse. Se trata de ponernos de acuerdo con La Rioja para alcanzar “masa crítica aeroportuaria”. Sugiero estudiar una mejora sustancial de transporte público entre nuestro aeropuerto y Logroño, con el horario adecuado para enlazar con vuelos internacionales. En este sentido habría que apoyar a La Estellesa para que le compensara ofrecer el servicio. A La Rioja habría que ofrecerle algún estímulo para que colaborase, máxime cuando existe una cierta irritación por nuestra competitiva política fiscal. Probablemente, una promoción conjunta del turismo de Navarra y Rioja pueda beneficiar a ambas comunidades.

Otra proposición para fomentar que Noáin sea aeropuerto de entrada de visitantes europeos es el turismo de naturaleza de deporte suave, como el senderismo, para el que nuestro Pirineo verde proporciona escenarios paradisíacos. Para que la meteorología no fuera un inconveniente, se debería ofertar como alternativa a la naturaleza la opción de rutas culturales, Rioja incluida. Estoy convencido de que la alianza de La Rioja y Navarra representa grandes sinergias. Apelo a que ambos presidentes tengan la perspicacia de firmar un pacto que concrete una colaboración para reforzar a ambas regiones. La cooperación aeroportuaria podría ser uno de los acuerdos. Santa María de Nájera, panteón de nuestros reyes comunes, puede ser el lugar tan emblemático como entrañable para la firma.

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