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Dada la relevancia de la innovación para el desarrollo económico y la competitividad, tanto empresarial como regional, el think tank Institución Futuro publica esta toma de posición de análisis del Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación de Navarra (PCTI) 2021-2025. La fase en la que podía presentarse aportaciones y sugerencias al borrador del Plan finalizó ayer, 17 de marzo de 2022, fecha en la que el think tank hizo llegar su toma de posición al Gobierno de Navarra. El objetivo de Institución Futuro no es otro de enriquecer el Plan y ayudar a diseñar y promover un mejor futuro para la sociedad navarra.

En el Plan se echa en falta un análisis del anterior Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación (2017-2020). Evaluar las medidas que en él se planteaban y la medición de las mismas resulta clave para conocer qué se ha implementado en los años anteriores, qué ha funcionado y qué ha quedado pendiente. Muchas, que no todas, de las medidas planteadas en el actual Plan ya estaban incluidas en el anterior, por lo que conocer su grado de eficiencia  puede ayudar a optimizar los recursos de los que se dispone.

Pensando también en la optimización de los recursos, consideramos necesario realizar un análisis actualizado de la situación de la innovación en Navarra, para conocer qué áreas es necesario reforzar. El Plan recoge varios indicadores pero, según el criterio de Institución Futuro, no incluye en su totalidad el diagnóstico actual del sistema de innovación en Navarra. Según el Regional Innovation Scoreboard (RIS), informe elaborado por la Comisión Europea cada dos años, de los 21 indicadores estudiados la Comunidad Foral se encontraba por debajo de la media europea de un total de 240 regiones en todo lo que tenía que ver con innovación en Pymes.

Cabe destacar, además, que un plan operativo a solo cuatro años, como es este Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación de Navarra 2021-2025, más aún estando ya en el año 2022 y sin contar con una versión definitiva, no visualiza el trabajo a largo plazo de las políticas públicas.

El Plan se sustenta en cuatro pilares y 29 medidas, aunque éstas tienen desigual impacto en los fines que se pretenden y sería conveniente priorizarlas, atendiendo a su novedad y/o a su relevancia. Además, las medidas propuestas no vienen soportadas con un presupuesto determinado en el Plan, lo que hubiera permitido también priorizarlas y entender la relevancia de cada una de ellas. Asimismo, el Plan no incluye en su presupuesto los fondos previstos Next Generation procedentes de Europa, aunque ya se conocen algunos de los que va a recibir Navarra.

El Plan incluye medidas relacionadas con las Pymes, lo que consideramos positivo. De hecho, 8 de las 29 medidas incluidas se refieren a esta área, como es el polo de innovación digital, los proyectos de iniciación a la innovación o la compra pública innovadora. En este punto, volvemos a incidir en que para dar la importancia que tienen dichas medidas, debieran estar acompañadas de un presupuesto comprometido, cosa que no existe en el Plan.

En proyectos de I+D se echa en falta reservar un porcentaje determinado del presupuesto para las Pymes, como se hace en otros países europeos. Que las Pymes no tengan que competir con las grandes parece razonable si se quiere apoyar su apuesta por la innovación. Asimismo, debiera haber incentivos fiscales personalizados en las Pymes.

Un aspecto al que, desde el punto de vista del think tank no se le otorga la importancia que merece es la especialización, más aún pensando en la masa crítica de nuestra región. La adopción de un sistema de financiación basal para los agentes Sinai no resuelve, por sí solo, el citado problema de falta de especialización.

El Plan sí que otorga una gran relevancia al desarrollo de infraestructuras tecnológicas, aspecto importante pero del que nos resulta difícil opinar sin contar con un diagnóstico claro de la situación.

Que se invierta en colaboración es un aspecto positivo del Plan, una medida que ya figuraba en anteriores planes. También resultan positivas las alianzas estratégicas, una medida novedosa no incluida hasta ahora. El hecho diferencial es que en el Plan de 2021-2025  se permita que los proyectos de I+D se puedan ejecutar con agentes de otras regiones; este nuevo aspecto resulta positivo.

Por último, se echa en falta el que el Gobierno de Navarra disponga de un presupuesto para grandes proyectos estratégicos de Navarra, alineados con la Estrategia de Especialización Inteligente (S4). Igualmente, consideramos de interés el que existieran subvenciones que ayuden a que no se pierdan oportunidades de atraer o retener proyectos de inversión tecnológicos, dado que las actuales ayudas son limitadas en términos absolutos.

En resumen, la falta de diagnóstico claro de la situación actual y evolución de Navarra en el área de innovación, la carencia de un análisis del anterior Plan de Innovación, junto con la indefinición en el presupuesto asociado y la escasa priorización de las medidas propuestas hace que resulte difícil valorar la idoneidad y efectividad del Plan. Las medidas orientadas al desarrollo de la innovación en Pymes resultan acertadas si se cuenta con los fondos suficientes para llevarlas a cabo.

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