Diario de Navarra, 14 de marzo de 2010
Emilio Huerta, director del Centro para la Competitividad de Navarra
Ha pasado lo peor, pero no se observa una recuperación firme y sostenida de la economía española y navarra. La situación económica está en precario. Hay un leve repunte de la percepción del clima económico por parte de los principales agentes económicos de Navarra, pero el tono sigue siendo todavía débil.

La evolución de la tasa de crecimiento de la economía en los dos próximos cuatrimestres va a ser insuficiente para reducir el desempleo. La creación de empleo llegará con bastante más retraso que las primeras señales estadísticas de mejora de la economía, y resulta también impensable suponer que la recuperación de la inversión empresarial va a ser rápida.

El comportamiento de las empresas está condicionado por el convencimiento de que el exceso de capacidad existente en muchos sectores y actividades se va a mantener en niveles elevados durante tiempo porque la demanda sigue retraída. Hemos construido una capacidad productiva para un perfil de gasto que no recuperará los niveles anteriores a 2008 hasta dentro, por lo menos, de dos años. Hoy por hoy, la industria prevé un nivel de ventas similar al de 2009. En Enero la capacidad productiva en uso en la industria española ascendía al 68,9% del total. Además las empresas y las familias se enfrentan a unos niveles de endeudamiento muy elevados que presionan sobre sus costes y su renta. El consumo de las familias está condicionado por la caída de la renta disponible asociada al aumento del paro y por unas expectativas negativas que se reflejan en una mayor propensión a ahorrar. En cuanto a la inversión empresarial, el exceso de oferta instalada y unas débiles perspectivas de demanda invitan a posponerla.

Solo la mirada hacia el exterior proporciona un poco de esperanza, las empresas que están bien posicionadas en los mercados exteriores, Europa, China India y Estados Unidos, tienen ventaja. Las empresas con capacidad exportadora o suficiente grado de internacionalización sufrirán menos. Y sin que aumente el empleo y mejore la inversión, la recuperación de la situación económica será una quimera porque el gasto público no da para más y resulta urgente avanzar una consolidación fiscal para reducir el endeudamiento público y conseguir un mayor equilibrio entre ingresos fiscales y gastos públicos. En estas condiciones, los motores de la recuperación adolecen de la fuerza suficiente como para que el impulso sea sostenido y consistente. Y todo esto es lo que dicen los empresarios, directivos y académicos que han contestado a la encuesta.

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