Actualidad Económica, 21 de marzo de 2009
Ana Lorenzo y Alex O. Hansen, miembros de Institución Futuro
1. Redes sociales: ¿podrían aumentar la competitividad de las empresas españolas?
2. Sala i Martín y la crisis: haya que bajar el IVA y equilibrar la balanza comercial
3. Soluciones a la pobreza: iniciativa personal y oportunidades económicas locales

REDES SOCIALES: ¿PODRÍAN AUMENTAR LA COMPETITIVIDAD DE LAS EMPRESAS ESPAÑOLAS?

La última medición de audiencias de ComScore determina que 13,2 millones de españoles han visitado, como mínimo, una red social durante el mes de diciembre de 2008, lo cual sitúa a España en el segundo lugar europeo, por debajo de Reino Unido y por delante de Portugal, Dinamarca e Italia. ¿Podría ser esto un acicate para aumentar la competitividad de nuestro país? Según un benchmarking que ha realizado el departamento de marketing del think tank Institución Futuro, existen  indicios para creer que las redes sociales pueden mejorar la competitividad e innovación de las empresas. Así, José Luis Orihuela, uno de los más prestigiosos bloggers españoles, considera que “gestionar adecuadamente la participación en redes sociales les permite a las empresas aprender más rápidamente de los mejores, detectar antes las tendencias que va a afectarles y proyectar sus relaciones y contactos superando las barreras del mundo físico”. Además, Antoni Gutiérrez-Rubí,  blogger y miembro del think tank Responsabilidad Global, asegura que “con las redes es posible multiplicar tu capacidad de creación y producción gracias a su potencial en la construcción colectiva de conocimiento”.

SALA I MARTÍN Y LA CRISIS: HAY QUE BAJAR EL IVA Y EQUILIBRAR LA BALANZA COMERCIAL

Xavier Sala i Martín, profesor de la Columbia University, opina que no hay un problema de demanda en España, sino que hay que arreglar el sector financiero. Para estimular la demanda, el reputado economista recomienda hacer algo tan sencillo como bajar los impuestos y  no comprometer el gasto público, al contrario de lo que está acometiendo el Gobierno español. La medida que propone tiene varias ventajas. En primer lugar, son los ciudadanos los que gastan su dinero y deciden qué empresas favorecer con gasto útil y no con criterios políticos. Por otra parte, los impuestos cambian los incentivos: bajando el IVA, los consumidores adelantarían compras y la rebaja del impuesto se compensa con el mayor consumo. Es decir, si la crisis dura un año, las infraestructuras no llegan a tiempo, una rebaja impositiva sí. Por último, Sala i Martín revela que va a haber una crisis del 10% del PIB, por lo que hay que equilibrar la balanza comercial bajando la demanda o subiendo la oferta. El economista opta por bajar la demanda, el consumo, la inversión y gasto un 10%, porque la alternativa es que suba la oferta con más productividad, y eso no se puede hacer a corto porque para ello se necesitan muchas reformas.

SOLUCIONES A LA POBREZA: INICIATIVA PERSONAL Y OPORTUNIDADES ECONÓMICAS LOCALES  

Salir de la pobreza es posible, incluso en las zonas más pobres del mundo, cuando la iniciativa personal y el trabajo duro coinciden con oportunidades económicas locales, según el último estudio del Banco Mundial Moving out of Poverty: Success from the Bottom Up (Saliendo de la pobreza: éxito desde abajo). El trabajo se realizó en 15 países de África, Asia oriental, Asia meridional y América Latina. Entre sus conclusiones, el informe destaca que la mayoría de las personas pobres consideran que los mercados funcionan y quieren hacer negocios en igualdad de condiciones. Además, la mayoría de las personas pobres valoran la democracia, que equiparan con la libertad de votar, pensar, expresarse, circular, protestar y trabajar. En opinión del Banco Mundial, los esfuerzos por reducir la pobreza necesitan una “liberalización desde abajo” que comprenda: la eliminación de la regulación restrictiva impuesta por los gobiernos; la ampliación del acceso a los mercados, en especial facilitando las conexiones mediante caminos, puentes y teléfonos: y, por último, la integración de las empresas de las personas pobres en nuevos modelos económicos, en condiciones más justas.

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