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Tras la explosión del virus y sus nefastas consecuencias a nivel socio-sanitario y económico, ahora es el momento de pensar en programas y planes de recuperación para las diferentes comunidades autónomas españolas. El objetivo no es otro que conseguir recobrar los niveles de crecimiento previos al covid-19 en el menor tiempo posible, tras una crisis que nos ha dejado en una situación desastrosa.

Si en algo se diferencia esta crisis respecto a la de 2008 es en que tanto las familias como las empresas llegamos con la tarea hecha: hemos reducido de manera significativa nuestro endeudamiento y la situación nos pilla mejor preparados. Justo lo contrario que el Gobierno y las Administraciones Públicas, que por regla general han aumentado el gasto en la época de vacas gordas: de ahí que su punto de partida ahora mismo sea el de una importante deuda y poco margen de maniobra. Existe por tanto una gran probabilidad de que tenga que venir en su ayuda la Unión Europea, bien sea con la fórmula de rescate o cualquier otra, que ayude de facto a atender todas las necesidades que las Administraciones va a atender en el corto plazo.

Ante esta situación, ¿cómo se debería actuar para que la reconstrucción económica y social se ponga en marcha sin demora y de manera efectiva?

En primer lugar, se ha de preservar y fortalecer el sector sanitario aportando todos los recursos necesarios. Tenemos que proteger la salud de los ciudadanos para luego proteger la economía.

Igualmente, garantizando la financiación de todas aquellas empresas rentables, sin olvidarnos de las Pymes y autónomos. Salvaremos de esta forma mucho tejido empresarial y puestos de trabajo. Urge llevar a cabo un plan de reindustrialización pensando en qué sectores queremos apostar a futuro. ¿Energías renovables? ¿Biotecnología? ¿Salud? ¿Nanotecnología? ¿TIC´s? ¿Inteligencia artificial?… Y tendremos que modernizar nuestro tejido productivo para hacernos más competitivos; será la única forma de asegurar el crecimiento que debe basarse en la sostenibilidad y la transición energética.

En estos meses hemos aprendido que no podemos minusvalorar al sector primario, al que hay que apoyar y potenciar, tanto a él como a la industria agroalimentaria. Este sector, junto con la industria y la sanidad pueden ayudarnos a incrementar de una forma muy importante nuestros ingresos del exterior.

Es el momento de atraer inversiones del exterior, dándoles las mayores facilidades, simplificando trámites, utilizando estímulos fiscales, etc.

No es el momento de inventarse nuevos impuestos o elevar los existentes: eso obligaría a muchas empresas a cerrar y a otras a olvidarse de Navarra como localización de la inversión. Sin un marco legal flexible que incentive la confianza y la seguridad jurídica ya nos podemos despedir de nuevas inversiones.

El punto de partida de Navarra en lo que a competitividad se refiere era positivo si nos comparamos con el resto de CCAA pero mediocre frente a las regiones de la UE. ¿Cómo mejorar esa posición? Entre otros, intensificando y potenciando las actividades de I+D+i y revisando igualmente sus instrumentos de financiación y liquidez.

Por último, y pensando a medio y largo plazo, se debería realizar una apuesta decidida por la formación y por la atracción y retención de talento. Si queremos apostar por sectores de futuro con importante valor añadido, lo tenemos que hacer con los mejores profesionales

Hay que seguir apostando por la digitalización, dando cobertura de redes a todo el territorio. Nos servirá para desarrollar soluciones avanzadas como telemedicina, comercio electrónico, trabajo a distancia… Habrá que realizar una labor de alfabetización para hacer frente a esa brecha digital.

Capítulo aparte es qué hacer frente a un gasto público que a día de hoy se plantea inasumible por parte de la Administración, con una pérdida de ingresos prevista para este año en Navarra de más de 800 millones de euros. Proteger la solvencia del sector público pasa por optimizar el gasto fiscal: planificando mejor y de forma más económica. Debemos replantearnos todo desde el principio elaborando unos Presupuestos Generales de Navarra con base cero.

Un último apunte sobre la gestión pública. Aun estando aún en la fase cero del desconfinamiento, el alcalde de Madrid ya ha puesto en marcha un grupo con expertos y directivos empresariales de primerísimo nivel de grandes compañías -Acciona, Bankia, Endesa, Mutua Madrileña, Telefónica…- para trabajar sobre la reactivación de la capital española. Personas todas ellas con experiencia en la gestión y muy al día de lo que necesitan las compañías y hacia dónde hay que caminar para salir de ésta. No se espera de la Administración que sepa de todo en todo momento, pero sí se le puede exigir que consulte y se apoye en expertos de cada área.

En nuestra mano está el que la reconstrucción económica y social sea efectiva y lo más rápida posible o, por el contrario, que se resuelva mediante parches, derogación de la reforma laboral de por medio, que hipotecarán a futuras generaciones.

José María Aracama Yoldi Presidente del think tank Institución Futuro

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