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He de reconocer que habitualmente no me muevo en bicicleta, pero de vez en cuando sí que disfruto de paseos por recorridos señalizados. De un tiempo a esta parte, el paisaje cotidiano está más lleno de bicicletas como vehículo habitual para desplazarse. Pamplona empieza a parecerse a ciertas ciudades europeas que llevan años con planes de impulso a este medio de transporte, aun cuando el tiempo no acompañe. Además, el covid-19 ha variado los hábitos de desplazamiento y la bici es una buena opción para mantener la distancia de seguridad tan necesaria en estos momentos (de hecho, el transporte público en Pamplona aún no ha recuperado el número de usuarios previos a la pandemia). Muchos países europeos han incluido medidas en esta dirección.

El Gobierno de Navarra también ha querido sumarse al fomento del uso de la bici con la campaña “No aparques tu bici, reactívala”, presentado hace pocos días. El Ejecutivo otorgará ayudas de hasta 50 euros para su arreglo y mantenimiento, pero lo sorprendente es que el montante total destinado a estas ayudas -enmarcadas dentro del Plan Reactivar Navarra- es de 50.000 euros (o sea, para revisiones a fondo de unas 1.000 bicis). Esta convocatoria de ayudas, la primera que se realiza en Navarra, irá acompañada de una campaña de difusión a través de redes sociales, radio, cartelería, etc. que contará con un presupuesto de 18.000 euros (equivalente al 36% del presupuesto para reparaciones).

No sé si se ha tenido en cuenta que, a la modesta ayuda de 50.000 euros para arreglar bicicletas, se suma el trabajo añadido para los talleres y la Administración en la gestión de las ayudas: el taller de reparación presenta telemáticamente la solicitud, la Administración acepta o rechaza; si se acepta, se tramita la subvención que se abona en la cuenta corriente del beneficiario. Es decir, habrá que destinar horas de trabajo de funcionarios para que realicen el cribado de las solicitudes, que confirmen los datos, que contacten con los talleres autorizados… Ese proceso tiene un coste tremendo, superior a los 50.000 euros anunciados. Por otro lado, según informaba Diario de Navarra, las tiendas especializadas se encuentran ahora mismo con sobrecarga de trabajo y problemas de abastecimiento de recambios básicos. Sin contar con que, según esa misma información, no se las ha involucrado en el proceso de ayudas, sino que directamente se les remitió la base de las ayudas, sin contar con ellos para lograr una satisfacción óptima del cliente. Una pena.

Dando alguna vuelta a qué más haría falta para “reactivar la bici” y que la movilidad en Pamplona y el resto de localidades navarras sea más sostenible a través del uso de la bicicleta, creo que habría que lograr carriles bici bien diseñados, trazar nuevos ejes, conexiones interurbanas, aparcamientos seguros, espacios dentro de las comunidades de vecinos para su guarda, etc. de manera que cualquiera encuentre utilidad y seguridad en su uso. Pamplona cuenta con la gran ventaja de su extensión, que permite abarcar la ciudad con este tipo de vehículos.

Con este marco, sinceramente, 50.000 euros parecen pocos para aumentar el número de usuarios de bicicleta (por cierto, la compra de bicicletas no está subvencionada).

No es momento para destinar recursos a proyectos sin un alto rendimiento: la situación obliga a hacer un uso racional e inteligente del dinero público. Establecer las condiciones necesarias para que tanto viandantes como ciclistas se encuentren cómodos y puedan convivir con vehículos a motor es un reto importante y necesario. Pero albergo serias dudas de que en la Comunidad foral vaya a incrementarse el número de usuarios de bicicletas con este plan. Movilidad, salud y medio ambiente son tres de las principales ventajas del uso de la bicicleta. Y son más que conocidas por la población. Invirtamos con criterio el dinero público. Con unas buenas infraestructuras, el uso vendrá solo. Y si además contamos con todos los agentes implicados, los beneficios, las ideas y el estudio de sus implicaciones serán mejores y todos saldremos ganando. Solo si trabajamos a la par (¿en tándem?) podremos lograr la salida de esta importante crisis económica en la que estamos inmersos.

Paula Rouzaut Subirá Economistas y miembro del think tank Institución Futuro

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