El político es un “conductor” que debe saber a dónde va y lo que debe hacerse para llegar al destino sin graves percances. Lo contrario es una aventura, que puede tener consecuencias desastroas. Los políticos tienen que ser honrados. Exquisitamente honrados. Vivir para la política, no vivir de la política. Lo decía bien Platón: “Ni la gloria, ni las riquezas, ni las dignidades merecen que desprecemos por ellas la justicia y las demás virtudes”.

 
 
Share This