Hace pocos días el Gobierno de Navarra daba luz verde a la creación del Instituto Navarro de Inversiones. Esta entidad tendrá como objetivo apoyar financieramente, a través de inversiones directas y el desarrollo de fondos de capital riesgo, las políticas estratégicas de desarrollo económico y social. Se configura en base a un modelo de Banco Público de Desarrollo.

No crean los oyentes que el establecimiento de esta entidad viene motivado por una necesidad real de la economía. No. Como ha reconocido el propio Gobierno, el INI nace como consecuencia de lo suscrito en sendos acuerdos presupuestarios firmados por el Gobierno de Navarra y EH Bildu.

O dicho de otro modo, se pactó al comienzo de legislatura y ahora se materializará y estará operativo en 2023.

Ya existe una entidad que cumple las funciones definidas para el citado, permítanme la expresión, banco público. Esa entidad es SODENA. Un instrumento de apoyo financiero del Gobierno de Navarra para la captación y desarrollo de proyectos empresariales de valor añadido para la Comunidad Foral. Viene funcionando desde 1984 en base a un modelo de sociedad pública de capital riesgo.

¿Por qué entonces ese interés en crear una entidad que a todas luces solapará en no pocas ocasiones a Sodena? Pues que esta última está adscrita a la consejería de Desarrollo Económico, en esta legislatura en manos de Geroa Bai, mientras que el INI dependerá de la cartera socialista de Economía y Hacienda.

En un momento en el que toda la sociedad vive bajo la máxima de “apretarse el cinturón”, el Gobierno de Navarra crea una nueva entidad pública que supondrá un coste extra para los ciudadanos. Mucho tendrán que justificarse las inversiones del INI para que pueda entenderse su creación.

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