La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, estuvo en Pamplona hace pocos días en un ciclo de conferencias organizado por Institución Futuro. En la jornada quedó patente que no todas las políticas económicas obtienen los mismos resultados.

Me explico:

Madrid presenta el nivel más bajo de gasto público respecto al PIB entre todas las CCAA, además de tener la menor deuda.

La primera medida de austeridad, adoptada por Ayuso al llegar a la presidencia, fue la de reducir el tamaño del Ejecutivo, que pasó de tener 13 consejerías a 9.

Y recientemente ha anunciado que va a disminuir el tamaño de la Asamblea de Madrid, proponiendo pasar de 136 a 91 diputados.

Conviene recordar que los menores niveles de gasto observados en Madrid implican un menor esfuerzo fiscal para los contribuyentes y que un mayor gasto no supone un mejor servicio.

Desde 2004 en Madrid se vienen bajando impuestos: IRPF, donaciones y sucesiones, impuesto sobre transmisiones onerosas… Este año se ha aplicado la mayor reducción del IRPF y se ha renunciado a todos los impuestos propios.

Resulta constructivo confrontar las medidas mencionadas con sus resultados.

Es la comunidad más competitiva de España.

El PIB madrileño crece dos puntos más, que la media nacional y el PIB per cápita es el mayor de toda España.

El paro en la capital se está reduciendo más y a mayor ritmo que la media nacional habiéndose recuperado todo el empleo perdido por la pandemia.

La capital es el tercer destino de inversión más importante de Europa y un claro receptor de empresas.

De esta forma consigue que su población en edad laboral haya crecido el doble de lo que lo hace la media nacional, importante dato pensando en la pirámide de población española que envejece año tras año.

Y un dato relevante: el menor fraude fiscal se da en Madrid.

Con independencia de ideologías, está claro que a muchos gobernantes les gustaría obtener los resultados de Madrid. Siempre se está a tiempo de aprender.

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