“Estamos a pocos días de aprobarse los Presupuestos Generales de Navarra para 2022. Unos presupuestos en los que  se prevé un aumento del gasto de más del 8% respecto a 2021. Es decir, no se aprecia racionalización alguna del gasto público ni reducción de las partidas poco productivas. Además, tenemos el mismo nivel de déficit que hace cinco años, es decir, se sigue aumentando la ya elevada deuda pública.

Lo que deberíamos plantearnos es si este incremento continuado del gasto viene acompañado de mejores servicios públicos. Ahí reside el quid de la cuestión. Pongamos el ejemplo de la sanidad, que de 2020 a 2022 ha aumentado su presupuesto en más de 400 millones de euros respecto al de 2019.

Es innegable que la pandemia puso patas arriba el departamento de salud. Pero la COVID-19 parece estar teniendo ahora, incluso inmersos en la sexta ola, menos impacto en los ingresos hospitalarios, en UCI, en defunciones… Los altos niveles de vacunación, qué duda cabe, están teniendo mucho que ver al respecto. Es decir, se está volviendo a una cierta normalidad, en la que la excusa del virus no puede justificar los todavía elevadísimos ratios de listas de espera.

Porque Navarra se encuentra en el vergonzoso segundo puesto en lo que a mayor número de personas en lista de espera para primera consulta con el especialista se refiere. La atención primaria se encuentra desbordada y aún no se han recuperado al 100% las citas presenciales. Conseguir que se atienda el teléfono en algunos centros de salud es misión imposible…

Y en Navarra tenemos estos malos resultados siendo de las comunidades qué más gastan en salud por habitante. Es decir, se gasta mucho, más que en otras regiones, pero los resultados son peores. A la vista de estos datos, solo puedo concluir que algo no se está haciendo bien”.

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