Diario de Navarra, 30 de junio de 2015
Belén Goñi, directora general de Institución Futuro

Medio en broma medio en serio, desde hace un par de semanas los amigos te saludan con un kaixo y te despiden con unos musus o te llaman mutilzarra, neska o similares. Y es que la llegada de los nacionalistas al poder está llenando de euskera nuestras vidas. Todos se afanan en aclimatarse. Algunos empezaron ya hace algún tiempo: rotulando en bilingüe, dando parte de los sermones en euskera…

Pero el euskera no es un idioma fácil. Es difícil de aprender y a diferencia del catalán o el gallego de raíces latinas que se entienden fácilmente aunque no se conozcan, el euskera es imposible para quien no lo haya estudiado. Quitando las palabras latinas que se han euskerizado y palabras sueltas, el resto resulta impenetrable para muchos de nosotros.

Y es que si para muchos navarros el euskera representa sus raíces y su cultura, para muchos otros ni lo uno, ni lo otro. Así de diversa y de rica es Navarra. Lo cierto es que según publica el instituto de estadística de Navarra, el 70% de los navarros no entiende nada de euskera y el 12% lo hace con dificultad, esa es la realidad. Por eso me resulta tan sorprendente que alguien diga que va a gobernar para todos los navarros e insista en hablar en euskera. ¿Será que desconoce este dato que acabo de darles? Porque si no, lo que hace es altamente incoherente.

El lenguaje nació para poder comunicarse. Cualquiera que se dedique a la comunicación sabe de la importancia de que el mensaje sea claro y comprensible para que el receptor entienda justamente lo que el emisor quiso decirle. Y la realidad es que el mensaje en español o castellano (llámenlo como quieran) lo entienden todos los navarros pero el mensaje en euskera, según los datos del IEN, solo el 15% de ellos. Así que señores políticos, ustedes mismos. Si quieren comunicar con todos los ciudadanos (y ciudadanas, ¡qué descuido el mío!) ya saben lo que hace falta. La opción intermedia de repetir el mismo discurso en las dos lenguas también es factible, pero algo tediosa y más ineficiente.

El euskera es una lengua, es cultura y riqueza, pero no debe ser un arma política ni una imposición, y mucho menos una vía de discriminación. Pretender imponerlo a todos los navarros no sería sensato y además sería carísimo en una comunidad que todavía no ha conseguido cuadrar sus cuentas anuales, con una deuda de más de tres mil millones de euros y con muchas inversiones necesarias paradas esperando que lleguen mejores tiempos. Por darles un dato, según un estudio de las propias ikastolas de la zona no vascófona, éstas iban a perder en 2015 más de un millón de euros. Según un reciente análisis del Gobierno Vasco, en los últimos 30 años éste ha gastado una media del 1.24% del presupuesto en promocionar el euskera. Con eso se ha conseguido elevar el número de personas que lo conocen pero apenas se ha incrementado su uso. Ese ratio equivaldría en Navarra a gastar unos 47 millones anuales. Andamos faltos de euros, en Navarra sigue habiendo mucha gente que lo está pasando mal, muchos colegios necesitan inversiones, las listas de espera en sanidad están muy crecidas… Proteger y promocionar la cultura es una cosa e imponerla con el dinero de todos es otra muy distinta. Inviertan ustedes nuestro dinero bien invertido y no se dediquen a gastarlo contra natura.

Nos dicen que no será una imposición sino una transición tranquila. ¡Ojalá sea cierto y nuestros gobernantes actúen desde sus convicciones pero con sensatez! Si no, aplíquense a aprender el idioma o prepárense ustedes a no entender gran parte de lo que ocurra en la vida política de Navarra y a ver a sus hijos discriminados en las oposiciones y en el acceso a lo público. Agur bero bat.

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