Este informe de Institución Futuro se centra en las reformas estructurales que a su juicio se deberían poner en marcha en Navarra para incrementar la capacidad de crecimiento de su economía y conseguir una recuperación sostenida en el medio y largo plazo que redunde en el bienestar de todos los ciudadanos.

El documento incluye también el diagnóstico de la situación competitiva de la Comunidad Foral antes de la crisis del COVID-19 y las principales previsiones económicas a nivel internacional, nacional y regional. A este respecto, para Navarra se manejan algunas previsiones de caída del PIB en 2020 superiores al 9% y de reducción del empleo del 3,5%, además del ya anunciado descenso del 20% en la recaudación tributaria de las arcas forales respecto a lo originalmente presupuestado para este año.

Las reformas propuestas para el proceso de reconstrucción de la economía navarra tras el COVID-19 son:

  1. Sistema fiscal equilibrado y competitivo. Se requieren medidas fiscales estructurales, centradas sobre todo en el establecimiento de incentivos que creen y atraigan actividad y riqueza, que generen inversión y creación de empleo y que prioricen también la inversión en I+D+i. Para ello, hay que incrementar la recaudación sin crear nuevos impuestos ni subir los existentes, sino ensanchando  las bases imponibles. La fiscalidad ha de servir, además, para atraer inversiones del exterior –extranjera y nacional–, para lo cual la seguridad y estabilidad jurídica es relevante, puesto que sin confianza no hay inversión.
  2. Administración pública eficiente y eficaz. Ha de ser un modelo de excelencia, mejorando la calidad del gasto público y su uso y aprovechando al máximo los recursos que emplea para mejorar el servicio que ofrece a los contribuyentes. Alinear el gasto con la generación de valor es fundamental, así como eliminar las ineficiencias estructurales. Asimismo, hay introducir herramientas de transparencia y de gestión que evalúen la eficiencia individual y de los distintos servicios ofrecidos. Se debiera fomentar al máximo la colaboración público-privada para proporcionar mayor. Finalmente, se propone reducir el número de Ayuntamientos centralizando servicios, consiguiendo economías de escala y facilitando la colaboración entre mancomunidades que compartan servicios e instalaciones comunes.
  3. Infraestructuras competitivas. La dotación de infraestructuras es un elemento esencial para el desarrollo económico, la creación de empleo y para generar avances en competitividad, bienestar y cohesión territorial. Navarra se ha quedado a las puertas de cerrar su ciclo de infraestructuras públicas estructurantes. Esta crisis es un momento óptimo para, apoyándose en Fondos Europeos de reconstrucción, canalizar volúmenes importantes de inversión pública priorizando el Tren de Alta Velocidad, la segunda fase del Canal de Navarra, la conexión por Autovía con Madrid y la transformación de la N-121-A.
  4. Educación y formación enfocadas a la empleabilidad futuras. Ahora más que nunca resulta imprescindible que las necesidades de las empresas se vean cubiertas por los perfiles profesionales disponibles, lo que implica un sistema mucho más ágil de capacitaciones y una conexión permanente entre el sector privado y las entidades académicas. El reciclaje a lo largo de la carrera profesional es un hecho, así que el modelo educativo debe dar respuestas a estas necesidades con mayores dosis de innovación y creatividad, teniendo en cuenta que la concepción del empleo tradicional respecto a perfiles y habilidades profesionales ha variado sustancialmente.
  5. Impulso y fomento del dinamismo empresarial. Las empresas son el pilar central de la recuperación económica de la crisis del coronavirus. Las compañías dinámicas, innovadoras, exportadoras e inversoras van a asegurar el mantenimiento y la creación de nuevos puestos de trabajo, por lo que es fundamental entender qué necesitan y ayudarlas lo máximo posible. Además, potenciar su tamaño empresarial es clave, dado que las de mayor tamaño contribuyen positivamente al crecimiento y a la estabilidad económica de una región por su mayor productividad, su oferta de empleo más estable y su acceso a la financiación más fácil y a menor coste. Todo ello favorece su propensión a salir al exterior e internacionalizarse, innovar, acceder a la tecnología, desarrollar, retener y atraer talento. De ahí la necesidad de medidas específicas en todos los ámbitos de nuestra economía, comenzando por eliminar las medidas fiscales, laborales u burocráticas que desincentivan su crecimiento,

El documento de Institución Futuro plantea las palancas transversales sobre las que deberían bascular las reformas antes mencionadas y que deberían apoyarse en la financiación europea que va a estar disponible en los próximos años.

  1. Transformación digital. La transformación digital, ya en marcha desde hace tiempo, se ha acelerado a raíz del COVID-19. Habría que aprovechar este impulso y que la Comunidad Foral no se quede rezagada. El uso intensivo de las tecnologías digitales generará efectos positivos sobre la productividad, la competitividad y la internacionalización y el reto es lograr que se implante en las pymes, no solo en las grandes empresas. La Administración pública de Navarra no puede ser ajena a este proceso, comenzando por el despliegue al 100%, en todo el territorio de la Comunidad Foral, de la banda ancha.
  2. Innovación, ciencia y tecnología. El verdadero impulso de la investigación, desarrollo e innovación será lo que diferencie en un futuro no muy lejano a todas las economías avanzadas de Europa, con el objetivo de que la I+D+i se traduzca en patentes y nuevos diseños para su explotación, es decir, en la transferencia de tecnología al mercado y el desarrollo de empresas de base tecnológica. Existe en Navarra una red nutrida de centros y universidades para dar servicio a nuestro entorno empresarial actual y futuro; lo que se requiere es que se orienten más a las demandas tecnológicas de la empresa tanto en la oferta tecnológica y nivel de acercamiento como en la especialización.
  3. Transformación energética y medio ambiente. Las tecnologías disponibles permiten aumentar el crecimiento con una reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, por lo que es una obligación invertir en la transición energética. Navarra debiera identificar de inmediato un potente plan de inversiones públicas y privadas que se amoldasen a los postulados europeos en esta materia.

Por último, el documento del think tank plantea la gobernanza para llevar a cabo las reformas planteadas. Dado que Navarra cuenta con la Estrategia de Especialización Inteligente de Navarra (S3), parece conveniente que ésta sea la herramienta sobre la que se sustenten los principales planes de reforma y se optimice el uso de las palancas de cambio mencionadas. La S3 debiera contar, adicionalmente, con una oficina de redacción de proyectos europeos para que Navarra logre fondos europeos que se van a poner a disposición de los países de la UE para la recuperación de la crisis del COVID-19. Va a ser crucial contar con los fondos de la UE para financiar las grandes reformas y, para lograrlos, habrá que presentar proyectos competitivos y bien soportados técnicamente.

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