Diario de Navarra, 18 de octubre de 2009
Emilio Huerta, director del Centro para la Competitividad de Navarra
Los que consideran que la crisis económica está llegando a su fin se equivocan. Este año la sociedad navarra va a ser un 3,4% menos rica que el año anterior. Y el año que viene el escenario macroeconómico para nuestra economía sitúa el decrecimiento del PIB regional en el entorno del 0,3%; es decir, que seguimos con tasas de crecimiento negativas.

Para la mayor parte de las empresas y familias, la recesión continuará, seguirán experimentando niveles de demanda, de producción y empleo inferiores a los que hemos estado acostumbrados. La recuperación no producirá hasta que familias y empresas recompongan sus balances. El endeudamiento de las economías domésticas resultó clave en la fase de expansión al financiar un consumo creciente. Pero cuando la coyuntura ha variado, el freno de las rentas, la pérdida de riqueza, el aumento del paro y la desconfianza se han apoderado de las expectativas generando una reducción notable del consumo. Algo similar ocurre en las empresas, que tienen que adecuar su producción a la nueva situación y actualizar y recomponer sus balances en unas condiciones de financiación difíciles. Con problemas de caída de las ventas, de liquidez y financiación, volver a la senda de pasados crecimientos va a resultar difícil.

El observatorio de Clima Económico CIES-CCN apunta en la misma dirección. Los expertos consultados reconocen el mal posicionamiento de la economía navarra en comparación con la de otros países, aunque siempre por delante de la economía española en su conjunto y con una tendencia más optimista.

La opinión que merece a los expertos la evolución del consumo privado en Navarra es pésima. Este es un dato a tener en cuenta pues los agentes consideran que la demanda de bienes y servicios por parte de las familias se ha contraído a unos niveles dramáticos y son las inversiones públicas las únicas que han aguantado el tirón de la caída libre del consumo.

Se da una gran disparidad de opiniones sobre las medidas para combatir la recesión. La flexibilidad laboral es unánimemente señalada como una medida muy importante junto con la financiación de la banca a las empresas. Mucho menor peso parecen tener las medidas fiscales que se están proponiendo.

En definitiva, un panorama bastante sombrío. Hay consenso en cuanto a la gravedad de la situación y el diagnóstico preocupante de la misma, pero está por ver la eficacia de las medidas fiscales y financieras; mientras tanto, continuamos en pronóstico reservado.

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