Diario de Navarra, 13 de mayo de 2010
Emilio Huerta, director del Centro para la Competitividad de Institución Futuro
El tiempo de esperar para que escampe sorteando las dificultades con filigranas y malabarismos se ha terminado. Por fin el presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero ha tomado la iniciativa y ha planteado una reducción del gasto público relevante y exigente. Tras resistirse durante dos años a encarar las reformas de los mercados de bienes y servicios, los financieros y modernizar la administración. Tras embarcarnos en políticas de protección social sin hacer cálculos de costes.

Tras resistirse durante dos años a encarar las reformas de los mercados de bienes y servicios, los financieros y modernizar la administración. Tras embarcarnos en políticas de protección social sin hacer cálculos de costes.

Tras perseguir iniciativas de jubilación sin mirar la demografía ni el empleo. Tras impulsar cambios menores y obviar los imprescindibles para modernizar la economía, por fin, el presidente Zapatero ha reconocido que la situación se estaba haciendo insostenible.

La rotundidad de los mercados financieros, la desconfianza de los mercados internacionales y la posición de los principales dirigentes europeos han sido más importantes que el clamor que desde distintas instituciones españolas demandaba cambios rotundos y no cosméticos. Habría sido mejor anticiparnos a todo esto y haber entendido antes la gravedad de la situación y la urgencia de tomar medidas. Pero, por fin, se ha concretado un recorte del gasto público que reduce los desequilibrios presupuestarios de forma notable, que acerca lo que gastamos con lo que realmente ingresamos y que por su impacto es perceptible y afecta a la estructura y composición del gasto.

Vamos a confiar en que esta iniciativa, por su dimensión y rotundidad, resulte creíble e inspire mayor seguridad a los agentes económicos y sociales de que esta vez se va en serio y no son fuegos artificiales. Ha llegado el momento de que funcionarios, los principales afectados de las medidas tomadas, empleados, trabajadores desempleados, pensionistas y jubilados y empresarios compartan el sacrificio y aporten su esfuerzo y compromiso para el desarrollo del país. De la crisis, más pronto que tarde saldremos. Como sociedad debemos encontrar aquellos caminos y oportunidades que nos permitan sostener un crecimiento robusto y justo. Este debe ser el compromiso para el futuro.

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