Anuario Navarra Capital, febrero 2016
Belén Goñi, presidenta de Institución Futuro

Navarra sigue teniendo un problema de empleo, menor que el de otras comunidades autónomas, pero mucho mayor de lo deseable. En este punto estamos todos de acuerdo. De hecho, según la última encuesta de CIES, el paro sigue siendo el principal problema para los votantes de todos los partidos.

En lo que no parece haber tanto acuerdo es en la solución. Porque hay quien sigue sin querer ver que la solución es mayor empleo y que éste lo generan las empresas. El empleo generado por el sector público puede darse precisamente gracias a las empresas que pagan sus impuestos y el sueldo del que sus trabajadores pagan los suyos. Y si esto es así, cualquier política destinada a crear empleo debería pasar inexorablemente por apoyar a las empresas. Por crear un entorno en el que hacer negocios resulte fácil y que sea capaz de atraer a nuevas.

La forma de apoyarles es asegurar que tendrán a su alcance a precios competitivos todos los recursos que necesitan para crecer: suelo, financiación, talento, energía, telecomunicaciones… y que la legislación laboral, fiscal, medioambiental y de cualquier otra índole será sensata y no dañará su competitividad.

En este mundo globalizado y cambiante, donde la tecnología avanza imparable, resulta difícil competir y seguir siendo competitivo a lo largo del tiempo. Es necesario estar muy conectado al exterior y continuamente formándose y vigilante para poder atisbar el futuro y seguir adelante. Las empresas grandes son capaces de proveerse de los servicios necesarios para ello pero, para las pequeñas y medianas, es mucho más complicado. Recordemos que solo alrededor de 400 empresas, el 1,2% de las empresas navarras, tienen más de 50 trabajadores.

En este proveerse de los recursos necesarios no basta el aquí y el ahora, hay que mirar a futuro para poder prever lo que llegará y prepararse adecuadamente. Así, es un hecho que por cuestiones puramente demográficas, en el 2020 no habrá suficientes trabajadores navarros, españoles o europeos para trabajar en nuestras empresas. Por ello, algunas regiones están ya preparándose para resultar atractivas a los jóvenes, para impulsar el estudio de las TIC o de profesiones técnicas entre las chicas, para retrasar la jubilación total o para facilitar una mayor incorporación de las mujeres. Y no solo trabajan en atraer nuevo talento sino en formar a las personas que ya están trabajando para que sean capaces de enfrentar los nuevos retos. Hay que esforzarse a todos los niveles. Gobierno, Administración, empresas y también cada uno de nosotros haciéndonos responsables de nuestra propia evolución y desarrollo.

Pero para avanzar en todas estas materias es imprescindible la colaboración público-privada y de muchos agentes. Todos tendemos a estar muy metidos en el aquí y el ahora y es necesario que haya personas mirando más lejos y anticipando y preparando todos los cambios que vienen. Eso hubiera sido el Plan Moderna si se hubieran seguido las pautas de la consultora que ayudó a ponerlo en marcha y que anteriormente lo había hecho en países como Dinamarca (tasa de paro 6%) o en regiones como Massachusetts (4,6%). La Fundación Moderna ha dejado de existir y, por lo tanto, habrá que buscar la forma de trabajar juntos para asegurarnos el futuro.

El empleo depende de las empresas y en Navarra son pequeñas, por lo tanto habrá que trabajar para conseguir que crezcan y que florezcan nuevos proyectos y nuevas startups de rápido crecimiento así como para atraer inversión externa para nuevos proyectos. Pararse no es una opción mientras muchas otras economías están dando pasos de gigante.

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