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Hace casi una década pocos creyeron en el festival Flamenco On Fire, impulsado desde el consistorio pamplonés, y ahora es toda una referencia.

 

Parece que después de la grave crisis económica sobrevenida por la pandemia, la economía española y la navarra muestran signos de recuperación, al igual que el empleo. Sin estar aún al mismo nivel que antes del covid, la prioridad de todos los mandatarios debiera ser la de generar riqueza en la región que redundará en sus ciudadanos. Lograr reducir los niveles de desempleo es crucial para que la recuperación la noten todos sus afectados.

 

Si hay un sector que ha sufrido, y lo sigue haciendo, las devastadoras consecuencias económicas de la pandemia es la hostelería y turismo, que incluye bares, restaurantes, hoteles y comercios entre otros. Los aumentos y reducciones de aforo, los cierres forzosos de locales por tiempo indefinido, sus limitaciones de uso, el segundo año consecutivo sin celebrarse las fiestas de San Fermín… Todo esto ha hecho que muchos negocios no hayan podido aguantar y varios bares, hoteles, comercios y restaurantes se hayan visto obligados a cerrar. Afortunadamente parece que Navarra ha tenido este verano un repunte en el turismo. Eso son muy buenas noticias porque, como decía, hay que recuperar los niveles previos.

 

En esas estábamos cuando se anunció la celebración en la Ciudadela de Pamplona de un concurso de hípica donde alrededor de 300 caballos competirían en los fosos en diferentes categorías de doma y salto. El evento más importante hasta la fecha de la historia de la hípica navarra, de relevancia nacional e internacional (puntuable en alguna de sus pruebas para el campeonato del mundo). Organizado por el Centro Ecuestre de Zizur, con un coste de cerca de 250.000 euros, ha conseguido el apoyo de la Asociación de Hostelería y Turismo de Navarra, la Federación Navarra de Hípica, una treintena de patrocinadores privados y el Ayuntamiento de Pamplona, del que ha recibido 35.000 euros a través de una convocatoria de subvenciones.

 

Un acto que a lo largo de dos semanas ha puesto a Pamplona en el mapa, atrayendo turismo y dando la oportunidad de disfrutar a todos los navarros que se han querido acercar a la ciudadela, con actividades gratuitas para mayores y menores. Una buena oportunidad de dar a conocer más este deporte que erróneamente solo se asocia con las élites, cuando es una disciplina deportiva al alcance de muchas más personas. Animo a los organizadores para que Pamplona pueda acoger esta competición de manera anual. Qué mejor que nuestra capital sepa buscarse el hueco para asegurarse un evento de esta magnitud y tan positivo desde el punto de vista cultural, deportivo y turístico.

 

Cada caballo conlleva, al menos, la venida de tres o cuatro personas, jinete, entrenador, familia… durante varios días. Ha suscitado muchísimo interés entre la población, basta ver las imágenes de los asistentes en las distintas pruebas. En este caso el acceso al mismo por parte del público ha sido de manera totalmente gratuita, lo que favorece la asistencia. A todos los jinetes navarros se les ha permitido acceder a las instalaciones y montar en ellas. Ha habido jornadas de iniciación, gratuitas, para todos los pequeños. El concurso ha tenido, además, un guiño histórico: quizá algunos recuerden la época, hace ya décadas, en la que se aprendía equitación en la Ciudadela, con el cuartel de caballería.

 

Ojalá se organicen más eventos de este tipo, deportivos, que aglutinan a la ciudadanía y favorecen a la cultura y la economía. Que ayudan a que Pamplona tenga un plan ciudad que genere actividades de todo tipo, incluidas las deportivas. No en vano, el Ayuntamiento patrocina muchísimos de estos eventos, sean de patinaje, de gimnasia rítmica, maratones… Qué mejor que tener competiciones, exhibiciones, que demuestren su importancia. Hace casi una década pocos creyeron en el festival Flamenco On Fire, impulsado desde el consistorio pamplonés, y ahora es toda una referencia en su ámbito. ¿Por qué no aspirar a que este concurso lo logre también?

 

Las críticas recibidas a este evento hípico -enmarcadas en el slogan de Hipikarik Ez (hípica no)- van en la línea de denostar este deporte por considerarlo elitista. ¿Es elitista celebrar un evento gratuito para los ciudadanos en pleno centro durante 10 días, con un coste público más que justificable, teniendo en cuenta el retorno que va a dar a la ciudad, y a todas las empresas del sector turístico de Pamplona? Desde mi punto de vista, en absoluto. Lo que resulta inadmisible es el boicot que ha sufrido, que ha culminado con desperfectos causados a la maquinaria que estaba preparando el terreno en la Ciudadela. Unos desperfectos cuyo coste duplica la subvención pública otorgada para la organización. Ese dinero no va a revertir en la ciudad, no va a atraer turismo, no va a llenar los hoteles y los bares, no va a entretener a la población; el concurso de hípica, sí.

 

El ayuntamiento patrocina desde cultura y deporte con más de un millón de euros al año todo tipo de proyectos. Ojalá fueran todos tan exitosos, por el bien de Navarra y de sus ciudadanos.

 

José María Aracama Yoldi Presidente del think tank Institución Futuro

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