Diario de Navarra, 17 de julio de 2005
Entrevista Carlos Espinosa de los Monteros
Desde su experiencia en el mundo del automóvil, Carlos Espinosa de los Monteros está seguro de que dentro de 50 años no habrá industria del automóvil en España. Pero no lo dice desde el pesimismo ni desde la preocupación.
Es más, Espinosa de los Monteros se confiesa optimista incluso al hablar de la competencia de los nuevos países emergentes. Presidente de Daimler-Chrysler España, de Gonzáles Byass, consejero de Acciona y de Inditex, además de ex presidente del Círculo del Empresarios, intervino recientemente en Pamplona en un foro ante empresarios navarros organizado por Institución Futuro.

-¿Cómo está la salud del sector de automoción hoy en España?

-Es un sector enormemente importante en España y, en algunas comunidades, tiene un especial protagonismo al ser la primera industria en empleo y generación de valor añadido. En España representa el 7% del PIB, da empleo a unas 75.000 personas, que representan el 10% de empleo industrial, y supone un 25% de las exportaciones. Es un sector maduro, no en crecimiento, tiene un volumen estable en el mundo occidental y crece mucho en los países emergentes de Europa y Asia. Así que tiene una salud propia de un señor maduro, con sus achaques, alguna enfermedad de vez en cuando y dolencias graves de las que luego se recupera. Está en esa edad difícil que tienen los hombres entre los 50 y 60 años.

-En esa situación, ¿qué retos tiene?

-El reto de esta industria es mantenerse competitiva para aprovechar las oportunidades de esos mercados crecientes.

-Llama oportunidades a lo que otros llaman amenazas.

-Soy optimista y creo que la industria española siempre ha reaccionado positivamente ante retos de apertura. La aparición de nuevos jugadores en el contexto internacional son un reto y una oportunidad.

-¿Dónde está la oportunidad?

-Las oportunidades vienen de un mercado más amplio, de países con renta más baja que consumen automóviles más pequeños, que son los que se fabrican en España. El reto está en que aparecen nuevos fabricantes en contextos distintos al nuestro que tienen una ventaja inicial grande, sus menores costes. Hoy el salario medio en Polonia es un tercio del que se paga en la industria española y el de China, un décima parte.

-Nuestras ventajas, entonces, ¿dónde quedan?

-Primero, estamos más cerca de los mercados de consumo que, hoy por hoy, están en Europa. Segundo, tenemos una industria auxiliar muy importante que esos nuevos países no tienen. Tercero, disponemos del know how adquirido después de fabricar millones de vehículos durante muchos años. Habría más ventajas. Lo esencial es no perder el nivel de competitividad que tenemos actualmente. Las fábricas españolas son modernas y por eso se invierte en ellas. En los últimos ocho años en las fábricas de automóvil españolas se han invertido 5.000 millones de euros. Las ventajas son mayores que los inconvenientes.

-Pero alcanzar esas ventajas puede ser cuestión de tiempo.

-En la historia económica vemos que los países fabrican cosas en un momento y luego evolucionan a otras fabricaciones. Lo que se fabricaba en EEUU hace 50 años ya no se hace. Dentro de 50 años, seguramente no habrá industria del automóvil en España ni en Europa. Y eso no nos debe preocupar. Lo que nos debe preocupar es que ese tránsito entre las industrias actuales y futuras se haga sin coste social, sin empobrecimiento del país.

-Y, ¿qué habrá?

-Igual una industria de chips o de algo que todavía no existe. Hace 120 años no existía el coche. La primera fábrica moderna en España se monta hace 50 años. Lo que hay que hacer es estar preparados.

-¿Cómo?

-Siempre de la misma manera, es casi una ley, creando un entorno favorable para la iniciativa empresarial en general para que la gente que estudia, cuando termine, no quiera ser funcionario sino empresario. Si la sociedad reconoce el mérito del emprendedor, tendremos una sociedad dinámica. Los gobiernos lo que tienen que hacer es crear un ámbito favorable para que esas iniciativas prosperen y deben hacerlo en el ámbito laboral, fiscal, social, medioambiental… Si elevamos los impuestos, si encarecemos el dinero para invertir, si ponemos normas muy rigurosas en el terreno medio ambiental, habrá menos gente que se anime. Si favorecemos los créditos con tipos bajos, una legislación laboral flexible, un impuesto de sociedades competitivo con otros países, esas iniciativas surgirán.

-Ahora, ¿no se dan esas circunstancias?

-En EEUU se facilita más la actividad empresarial. En Europa ya no nos vales mirarnos con Alemania o Francia, ya que en los países del Este la fiscalidad es más barata.

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