Diario de Navarra, domingo 3 de julio de 2016
Belén Goñi Alegre es presidenta del think tank Institución Futuro

Hay muchas cosas que como ciudadanos individuales no podemos hacer o haríamos peor y que, sin embargo, necesitamos y son buenas para la comunidad de la que formamos parte. Por eso estamos dispuestos a entregar parte del dinero que tanto nos cuesta ganar para financiarlas. 

La gestión de lo público no es ninguna tontería: solo en Navarra hablamos de más de 20.000 trabajadores y de un presupuesto de en torno a los cuatro mil millones de euros. Todo ello financiado con nuestros impuestos y nuestro trabajo para proporcionarnos a todos los navarros un adecuado nivel de bienestar. Es decir, que de alguna manera todos nosotros somos accionistas de esta empresa.

Y, si esto es así, ¿tiene algún sentido que esos fondos se dediquen a  empeorar nuestra vida? ¿A menospreciar nuestra religión? ¿A pagar fiestas que nada tienen que ver con el bien común? ¿A imponernos ideologías? ¿A decirnos cómo tenemos que educar a nuestros hijos? ¿Es admisible que con ese dinero que todos entregamos para ese bien común se compren locales para ocupas?

¿Y que se elijan los profesionales sanitarios no por su pericia como tales sino en función de si han estudiado en una universidad pública o privada o de si saben tal o cual lengua? No sé ustedes, pero yo cuando voy al médico lo que pretendo encontrar es al mejor médico que sea posible, lo demás está claramente en un segundo plano y a mucha distancia del primero.

Y, si esto es así, ¿es admisible el despilfarro? ¿La inacción? ¿La falta de eficiencia? ¿La dedicación de gran parte del tiempo a asuntos que poco tiene que ver con los ciudadanos y sus problemas y necesidades? ¿Es serio este espectáculo de pactos, postureos, cordones sanitarios e inacción al que nos está sometiendo la clase política española?, ¿Hay alguien ahí ocupándose de nuestros asuntos, mirando a medio plazo, preparando el futuro? No me cabe duda de que  habrá gente sensata y responsable, como la hay en todos sitios, intentando aportar valor con toda su buena voluntad pero ¿lo consiguen?

Creo que somos muchos los que pensamos que esto no debería seguir así y, sin embargo, ¿qué podemos hacer para cambiarlo? Desde luego el voto cada cuatro años no parece la solución. A todos se les llena la boca de ciudadano y lo que diga el votante y demás pero lo cierto es que en la mayor parte de los casos el servicio y el bien común no son su principal prioridad. Lo vemos continuamente, el partido, los votos y la política están por delante del sentido común y la eficiencia.

Deberíamos poder tener manejando el timón a los mejores. Gente buena, preparada, responsable, que entienda que esto va de servir, que tenga experiencia en manejar barcos, capaz de rodearse de los mejores y de entusiasmar y comprometer a las personas, que no actúe movido por los titulares y las encuestas, sino por el bien común y que no tenga miedo a perder las siguientes elecciones, sino a fallarle a sus accionistas, a su comunidad, a su país…

¿Creen ustedes que pagando sueldos bajos y poniendo todas las trabas posibles para la vuelta a la actividad privada vamos a conseguir los mejores gobernantes? Insisto, para gestionar un presupuesto y un personal mayor que el de cualquier empresa  de servicios, para gestionar nuestra empresa, la de todos nosotros, los ciudadanos que la pagamos con nuestros impuestos ¿nos vale cualquiera? Yo como accionista quiero a lo mejorcito del mercado y, por lo tanto, tendré que retribuirle a niveles de mercado y tendré que organizarlo para que pasado el tiempo de estancia en el Gobierno pueda volver a la actividad privada. Porque si seguimos por el camino que vamos, estaremos dejando nuestra empresa en manos de personas seguro que bien intencionadas pero sin la capacitación suficiente para hacer bien el trabajo.

Creo que cualquier Gobierno tiene la obligación de dedicar buena parte de su labor no sólo a dar un buen servicio sino a ser más eficiente y a no despilfarrar ni un euro. Y a no hacernos perder el tiempo con burocracias innecesarias, porque está a nuestro servicio para solucionar nuestros problemas y necesidades y no para crearnos nuevos.

En el caso del Navarra leo el acuerdo programático y veo frases que hablan de eficiencia, lo cual agradezco, pero desconozco qué se está haciendo al respecto. Lo que sí he visto es el incremento de los gastos de personal, gastos corrientes y de la deuda de la Administración y muy poco gasto en inversiones. Cada euro que se despilfarra en una mala gestión y en exceso burocrático e ineficiencia  es un euro que no se invierte en digitalización, tratamiento de datos, imagen médica, asfaltado, etc.  y por lo tanto poco a poco se empeora el servicio público.  No se nota inmediatamente pero a medio plazo resulta dramático.

Resumiendo, dediquen nuestro dinero a aquello para lo que se lo dimos. Utilícenlo con la mayor diligencia, sean buenos administradores y prioricen el bien común. No miren solo a cuatro años y trabajen desde el primer al último día pensando en todos los ciudadanos.  Recuerden todos nuestros gobernantes que al poder les han llevado los votos de los suyos, pero el sueldo y el presupuesto lo pagamos todos los ciudadanos.

 

 

Belén Goñi Alegre es presidenta del think tank Institución Futuro

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