Actualidad Económica, 11 de septiembre de 2009
Ana Lorenzo y Alex O. Hansen, miembros del think tank Institución Futuro
Alberto Mansueti, del think tank Alianza Liberal, explica el liberalismo clásico como aquel sistema que promueve gobierno limitado y cuyo resultado natural es la economía libre. No se debe confundir con liberalism en inglés, concepto deformado en Estados Unidos, que defiende exactamente lo opuesto.Tampoco hay que confundirlo con el neoliberalismo. Lea más.
CALENTAMIENTO GLOBAL: LAS EMISIONES DE CO2 DE LA COMIDA 

El desperdicio de alimentos en el mundo industrializado es una de las fuentes principales de emisiones de CO2. Así lo afirma un estudio británico citado por el think tank danés Mandag Morgen. Cada año los británicos tiran a las basura cuatro millones toneladas de productos comestibles. Esta cifra supone que se genere una emisión de 0,3 toneladas de CO2 por habitante. Las emisiones generadas por comida en la ciudad de Londres superan todas las emisiones de Estonia. Según cálculos realizados por la ONU, la emisión por habitante del mundo no debe superar una tonelada de CO2 si se quiere mantener el calentamiento del planeta a un nivel razonable. Es decir, que para los ingleses las sobras de la mesa suponen un tercio de su cuota de CO2. 

NEOLIBERALISMO Y LIBERALISMO CLÁSICO:  NO ES LO MISMO 

Alberto Mansueti, del think tank Alianza Liberal, explica el liberalismo clásico como aquel sistema que  promueve gobierno limitado y cuyo resultado natural es la economía libre. No se debe confundir con liberalism en inglés, concepto deformado en Estados Unidos,  que defiende exactamente lo opuesto.Tampoco hay que confundirlo con el neoliberalismo. En los años 80, el economista John Williamson publicó algunas de sus premisas. Enunciadas como un decálogo, serían éstas: 1) Imponer disciplina fiscal; 2) Reducir las tasas de impuestos y aumentar así la recaudación total; 3) Reorientar el gasto público hacia la atención médica básica, la educación primaria y la infraestructura; 4) Liberalizar las tasas de intereses; 5) Mantener un tipo de cambio competitivo; 6) Eliminar restricciones no arancelarias al comercio exterior, y gradualmente reducir los aranceles hasta arribar a un efectivo promedio de 10 % a 20 %; 7) Liberalizar el flujo de inversión extranjera directa; 8) Privatizar las empresas estatales; 9) Eliminar las barreras al ingreso y salida del mercado, reduciendo trabas legales; 10) Fortalecer los derechos de propiedad privada. Pero, ¿se aplicó el decálogo en la práctica? Más o menos. Desde los años 90 hubo reformas y medidas económicas, pero mal concebidas y peor ejecutadas por los gobiernos, el FMI, el Banco Mundial y universidades asociadas. Si se observa de cerca lo ocurrido, hubo graves fallos y… liberalismo clásico, poco.  

EMPRESA: UN MÉTODO PARA HACER EL NEGOCIO VERDE CADA VEZ MÁS RENTABLE 

“Cuando se trata del medioambiente y el clima, la gente se involucra de forma personal. Esa tendencia se puede aprovechar para aumentar las ventas, fortalecer la lealtad entre clientes y fomentar empleados comprometidos”. Así lo afirma el reconocido experto en desarrollo sostenible, Brett Wills, en un libro titulado “Green Intentions” publicado recientemente. El reputado economista argumenta que no es suficiente tener buenos productos. Las empresas no sobreviven complaciendo al cliente tal y como manda el “Lean Dogma”. Los empresarios deben optimizar el proceso de producción siempre con el medioambiente en mente. Por eso, partiendo de siete formas de residuos “verdes”, el autor ha desarrollado un método que permite sistematizar el intento de convertir las empresas verdes en negocios rentables.

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