Diario de Noticias, 19 de enero de 2007
Juan Velarde, Catedrático de Economía
“La situación económica de Navarra es sensacional, está situada a la cabeza del desarrollo industrial en España y en Europa. De esta manera, posee todas las condiciones positivas de la 2ª revolución industrial, y necesita imaginar una reconversión hacia adelante durante la 3ª revolución industrial”, explicó Juan Velarde durante la conferencia organizada por Institución Futuro y la Cámara Navarra.
El catedrático en Economía, que especificó que la 3ª revolución industrial está constituida por herramientas como la bioquímica, la biomedicina o la robótica, adelantó que “Navarra tiene que dibujar con entusiasmo, y desde las buenas bases que posee, su propio futuro, tomando como ejemplo los proyectos positivos que se están desarrollando en otros países”.

Dentro de su conferencia, que contó con numeroso público, Velarde diseccionó las luces y las sombras del futuro inmediato de la economía española y valoró los tres campos que, según él, permiten analizar una economía: “los valores macroeconómicos, el conjunto de los avances tecnológicos y el equilibrio social”.

En cuanto a los valores macroeconómicos, Velarde mencionó aspectos positivos como la tasa de desarrollo de la economía (3,8%), la distribución personal de la renta y el equilibrio del sector público. Sin embargo, mostró su preocupación por la balanza por cuenta corriente, que va camino del 9% durante 2007. “Esta situación -aclaró- se agrava por la mala situación de Francia y Portugal, que son dos de los tres países a los que más exportamos nuestros productos, y por el envío de capitales fuera de España, que ya superan con claridad a los envíos de capitales del extranjero a nuestro país”.

Otro de los aspectos negativos que mencionó Velarde es que el gasto en consumo crece más rápido que el PIB: “En 2005 el PIB fue del 3,5%, mientras que el gasto en consumo alcanzó el 4,3%. Con estas cifras, España es una nación que necesita endeudarse en el exterior forzosamente, y lo malo es que los capitales que llegan son a corto plazo”.

También mencionó como lastre de los términos macroeconómicos españoles la falta de energía, ya que España no depende de sí misma. “El libro verde de la energía de la CE señalaba que Europa debe tener menos del 50% de dependencia de energía primaria del exterior. Pues bien, España ronda el 84%. Estamos ante una situación peligrosa, ya que la energía no se compra fuera en un libre mercado, está en una situación casi monopolística”. Ante este panorama, Velarde calificó como “gran error de 1982” el parón nuclear en España y apostó por “los reactores de 3ª generación para producir energía nuclear con garantías en unos años”.

investigación El segundo punto de su valoración se centró en los avances tecnológicos, sobre los que criticó la escasa apuesta económica en I+D+i de los diferentes sectores y la poca repercusión que los avances tienen en las personas. “Toda la población tiene que estar activa en cuestiones cientifico-tecnológicas, y eso pasa por reformar el sistema educativo para ser competitivos en el futuro”.

Por último, en cuanto al tercer punto de su lectura, el equilibrio social de la economía española, el catedrático destacó el desarrollo del Estado de Bienestar, el beneficioso sistema tributario, la escasa conflictividad social y la moderación de los salarios; aunque también discernió aspectos menos positivos en las cuentas españolas, como las altas exigencias económicas de nuestro Sistema Nacional de Salud o el sistema actual de pensiones, “que puede ser insostenible en sólo 6 ó 7 años”.

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