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Miguel Iraburu, Managing Partner de You Are Capital y miembro de Institución Futuro, impartió una conferencia en un webinar de Negocios en Navarra

No todos los gobiernos europeos cuentan con los mismos recursos para ayudar a sus empresas y sus trabajadores después del tsunami que ha supuesto Covid-19. En los cinco años que duró la anterior crisis, de 2008 a 2013, el PIB se redujo en un 9%. Ahora, en apenas un año se prevé un descenso del 10% en España y de un 7,5% en la eurozona. Miguel Iraburu, ingeniero por la Universidad de Navarra, MBA por el IESE, Managing Partner de You Are Capital y miembro del Consejo de Gobierno del Think Tank Institución Futuro, desgranó en su conferencia titulada ‘Crisis y recuperación, la colaboración público-privada’ la situación económica pasada, presente y futura ante la pandemia.

En su opinión, empresas y familias han hecho los deberes aprovechando los años de bonanza económica comprendidos entre 2015 y 2019 y en los que se creció por encima del 3%.  En los últimos años las empresas redujeron su deuda del 114% al 73%. Y las familias españolas se habían desendeudado por valor de 1.600 millones de euros. Por el contrario, la Administración española aumentó en 2019 su gasto público un 4%, incluso en contra de las recomendaciones de la Unión Europea. “Nuestra deuda externa es muy alta. España es el segundo país del mundo con mayor deuda externa después de Estados Unidos. Esto significa que nuestro país debe mucho dinero a gente extranjera por el boom inmobiliario. La de otros países como Francia o Italia se sitúan en un 15%”.

Las causas que han llevado a España a este sobre endeudamiento son, según Iraburu, el populismo, el cortoplacismo y, por último, las reiteradas elecciones de los últimos años. “Estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades a costa de la siguiente generación que tendrá que pagar la deuda. Esta crisis ha sorprendido al sector público con los deberes sin hacer en materia de déficit. El déficit estructural del que se habla poco, pero es enormemente importante desde el punto de vista económico, lo tenemos por encima de 2,5 veces. Este déficit no tiene que ver con el ciclo y, sin embargo, estamos muy mal posicionados al exterior. Estamos en el 95,5% del PIB, lo que equivale a más de un billón de euros de deuda pública”.

Si el punto de partida era ya de por sí negativo, la situación actual lo va a agravar. Con la caída del consumo, los ingresos fiscales se van a ver mermados en un contexto en el que el Estado debe desembolsar más dinero en políticas de gasto público para evitar la desaparición de buena parte del tejido productivo.  “La deuda pública va a volver a aumentar entre el 110 y el 122%. Son niveles muy preocupantes. Nuestras emisiones del tesoro van a tener que ser mayores. Anualmente España pide en torno de 200.000 millones. Si nos plantamos en una deuda pública del valor que hablamos hará falta 100.000 millones más. ¿Quién invertirá en España? El Banco Central Europeo sí, pero el resto van a tener que ser inversores extranjeros”.

El resultado de la suma de todos estos factores es falta de credibilidad ante el resto de socios de la Unión Europea y, sobre todo, menos recursos para la reactivación de la economía ante una crisis “intensa, global y sin precedentes”.

España, a la cola de Europa en materia de déficit, deberá acometer reformar estructurales en cuestiones tan importantes como las pensiones, la demografía, la productividad o la fiscalidad. “La Administración tiene menos posibilidades de ayudar a las empresas y a los trabajadores. Se venía diciendo desde hace tiempo. Como otros países, Francia, Alemania están ayudando de manera más decidida e importante a sus empresas”.

Con un PIB altamente dependiente de los servicios, un tejido empresarial basado en pymes y un 26% de trabajadores temporales, el desempleo crecerá. “El número de trabajadores en paro llegará a cinco millones. El desempleo se situará en torno del 20%. Nos espera un año duro”.

Colaboración como solución

Miguel Iraburu no solo hablo de problemas. También de soluciones. Estas pasan por una colaboración público privada con objetivos y tiempos bien definidos. Como ejemplo puso el caso de Italia, donde el ex consejero delegado de Vodafone, Vittorio Colao, se ha puesto al frente del grupo de expertos, constituido por el Gobierno italiano para impulsar el país. “Este modelo se podría replicar. Las asociaciones empresariales podrían aportar soluciones al Gobierno en sus respectivos sectores”.

Entre las fórmulas para la recuperación de Miguel Iraburu también se encuentra el no subir impuestos, rebajar el IVA en aquellos sectores más castigados por la pandemia y no amplia el sector público. Con 2020 como annus horribilis, se espera un crecimiento para 2021 del 5%, según adelanta el Banco de España.

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