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Si de verdad se quería facilitar a los navarros el camino para estudiar esta carrera, a los contribuyentes nos hubiera salido mucho más económico becar a los mejores alumnos.

En el curso 2019-2020, la Universidad Pública de Navarra comenzó a ofertar la carrera de Medicina. Más allá de la polémica que esta decisión generó en la sociedad navarra debido al gasto de implantación de dicha oferta educativa y los no tan claros beneficios sociales que iba a traer, merece la pena analizar, por el bien de todos los ciudadanos, si dicho grado está teniendo un impacto positivo en los navarros.

En el primer curso de arranque de Medicina hubo 18 estudiantes navarros, de un total de 60 alumnos admitidos. Un porcentaje del 30%, que para el curso que comienza previsiblemente va a reducirse al 20% puesto que por ahora solo 12 alumnos de la Comunidad foral han sido admitidos. ¿A qué pueden deberse estas cifras?

Seguramente a que esta carrera ha contado con una nota de acceso mínima de 13,318 sobre 14, la más alta en la historia de la UPNA. Este hecho no ocurre de manera aislada en nuestra región, ya que los estudios de Medicina vienen teniendo desde hace años, en todas las facultades donde se imparten, unas notas de acceso altísimas. Es decir, que el hecho de que la carrera se imparta en Navarra, en su Universidad Pública, no implica que accedan a ella los navarros que así lo deseen, sino aquellos estudiantes, de aquí o de otras regiones, que tengan una nota media suficientemente alta.

El argumento principal a favor de ofertar esta carrera en la Universidad Pública se basaba en que Navarra necesitaba la nueva facultad de Medicina debido a la gran demanda y que muchos estudiantes navarros no conseguían ingresar en la Universidad de Navarra, por la nota de corte o porque no tenían capacidad económica para acceder a una universidad privada. Recordemos que estos estudios ofrecidos por la Universidad de Navarra poseen una dilata experiencia y una gran reputación, avalada por su presencia en varios rankings de calidad.

Si de verdad se quería facilitar a los navarros el camino para estudiar esta carrera, a los contribuyentes nos hubiera salido mucho más económico becar a los mejores alumnos, bien en la Universidad de Navarra o la facultad de otra comunidad autónoma, que sufragar el gasto que supone el citado grado en Navarra.

Al ofertarse en una universidad pública, no podemos obviar que el gasto de matrícula abonado por los estudiantes cubre una pequeña parte del coste total. En el curso 2017-2018, el gasto corriente por alumno en la Universidad Pública de Navarra ascendió a 9.094 euros, según el análisis de indicadores del sistema universitario español de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD), mientras que el pago por matrícula de primer año fue, de media, 2.113 euros (un 23% del coste total). Estamos hablando de la cifra media de todos los estudios ofertados; muy inferior a lo que supone el coste de Medicina que se suele cifrar en unos 14.000 euros. La diferencia lo aporta la comunidad autónoma o, dicho de otra forma, los contribuyentes navarros, que estamos pagando buena parte de la carrera al 80% de estudiantes que han venido de otras comunidades.

Tal y como recogen algunos medios, los presupuestos de la UPNA de 2020 no contemplan los estudios de Medicina, “ya que se abordarán de forma separada e individual a través de la fórmula que se acuerde con el nuevo Gobierno de Navarra”. A día de hoy resulta casi imposible conocer el coste real de implantación de este grado en Navarra. Existen informaciones que señalan que esa cifra podría rondar los 20 millones de euros.

Ante este panorama, ¿dónde encajan los estudios de Medicina en la UPNA? El Estudio de Demografía Médica, editado por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, viene tiempo advirtiendo del exceso de estas facultades en España. Mientras Alemania posee 0,45 facultades de Medicina por millón de habitantes, 0,44 Francia o 0,46 el Reino Unido, España es el segundo país del mundo en número de facultades de Medicina por habitante: 0,95, solo por detrás de Corea del Sur. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que cada año salgan menos egresados de estas facultades.

Pero entre 2001 y 2015 el número de licenciados en Medicina en España se incrementó un 48%, aunque las plazas MIR no han aumentado en la misma proporción, lo que en la práctica supone que miles de médicos no podrán acceder a una plaza de formación sanitaria especializada: se están formando a médicos sin especialidad que no podrán formar parte de los servicios públicos de salud.

Así pues, la dudosa rentabilidad social que está suponiendo la implantación del grado de Medicina en la UPNA y el coste de la misma hacen dudar sobre si la decisión de abrir el citado grado se debió a una necesidad real de Navarra o a otro tipo de intereses. Por si acaso, el coste lo pagamos los de siempre.

José María Aracama Yoldi. Presidente del think tank Institución Futuro.

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