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Una vez admitidos a trámite en el Parlamento los Presupuestos Generales de Navarra para 2020, quedan por delante semanas para que los grupos parlamentarios puedan ponerse de acuerdo sobre los mismos. Vaya por delante que este tema no parece resultar de excesivo interés para los ciudadanos dada su gran complejidad pero, sin embargo, su importancia es clave para el desarrollo económico de nuestra región.

Los presupuestos de este año se cifran en 4.557 millones de euros, de los que 4.240 millones se corresponden a gasto no financiero, lo que supone un incremento del 5,60% respecto a 2019. Esa tendencia al alza de los Presupuestos es ya de por sí sintomática. ¿Los navarros vamos a estar mejor con un aumento del gasto tan importante? Habrá que ver en qué se gasta y, sobre todo, de dónde se pretende obtener ese dinero. Porque la previsión de ingresos tributarios para este año contempla un aumento del 3,3%, una cifra que, en el contexto de desaceleración económica actual y con las medidas fiscales aprobadas, puede estar en entredicho.

Lo que no está en entredicho es el gasto del capítulo de personal, que aumenta un 8,8%, debido principalmente al pago del complemento de grado al personal temporal, y supone ya el 32% de todo el presupuesto. En total, casi 30.000 empleados, sin tener en cuenta las empresas públicas del Gobierno de Navarra. Este hecho no es nuevo; desde hace años viene siendo tendencia el incremento de este capítulo. Pero para que se hagan una idea, en el año 1999 –fecha de mi último año en el Gobierno- el gasto de personal suponía en torno al 27% del presupuesto, siendo este menos de la mitad del presentado este año al Parlamento. ¿Es este incremento continuado sostenible?

El aumento del gasto de personal se produce precisamente en un momento en el que la digitalización está cambiando los modelos de negocio y las formas de funcionar de muchos sectores. El más obvio, el de la banca, que nos ha llevado a todos los usuarios a realizar actividades bancarias desde nuestro móvil, de modo que pisamos poco o casi nada nuestras sucursales. ¿La consecuencia? Ha habido reestructuraciones de oficinas y ajustes de plantilla para hacer frente a esta nueva forma de operar, que puede gustar o no, pero es imparable.

La Administración no ha sido ajena a estos cambios. Así, los ciudadanos somos ahora quienes realizamos buena parte de las gestiones administrativas. Desde pedir cita para el centro de salud a través de internet hasta la presentación telemática de diversos impuestos. En consecuencia, podría pensarse que también se están produciendo ajustes en determinados estamentos funcionariales. No estoy pensando precisamente en sanitarios -sector cuyo gasto aumentó en la legislatura anterior sobre todo por la contratación de personal administrativo- o docentes, puestos difícilmente “digitalizables”, sino en el área administrativa o en los departamentos que ahora tienen poco peso y funciones.

Pero no, esos ajustes no se están llevando a cabo. De querer hacerlo, de querer tener una administración ajustada a los tiempos que corren, el Gobierno debería ponerse de acuerdo con el resto de grupos para llevar adelante una reforma de la administración seria y profunda, con el consenso de todos y que mirara no a cuatro años vista, sino a largo plazo y más allá de legislaturas.

Dado que el Presupuesto General de Navarra es un ejercicio de suma 100, no podemos pensar que se pueden aumentar todas las partidas porque sí. Si una sube más, otras o dejan de subir o se reducen. En este caso, el elevado peso del gasto de personal está impidiendo que haya margen presupuestario para otras áreas, sobre todo las inversiones que generarán riqueza y empleo para la región. Sin olvidar que la deuda pública, aunque puede no parecer una prioridad ahora mismo por los tipos de interés tan bajos, supondrá un gran problema cuando los tipos suban, que lo harán. Reducir esta deuda debiera ser un objetivo prioritario.

No es la primera vez que desde Institución Futuro se envía este mensaje. Más gasto público no implica, per se, un mejor servicio. Más funcionarios no significa que la calidad para los ciudadanos vaya a ser mejor. Pero los hay que van a intentar “vender” los Presupuestos en los debates parlamentarios que se van a llevar a cabo en las próximas semanas como un éxito precisamente por el aumento del gasto y van a presentar enmiendas para que se aumenten. Ver para creer.

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