Expansión, 19 de octubre de 2002
Julio Pomés, Director de Institución Futuro
Toda invención, todo hallazgo innovador, es siempre una síntesis que tiene como padre al talento y como madre a la libertad.
Toda invención, todo hallazgo innovador, es siempre una síntesis que tiene como padre al talento y como madre a la libertad.

Nunca como ahora la sociedad ha necesitado tanto mentalidades holísticas. Son los tiempos de cambio los que obligan a potenciar la creatividad. Permítame una pincelada erudita imprescindible. Holístico procede del griego ‘holos’, que significa entero. El enfoque holístico concibe, pues, la realidad como un todo unitario y dinámico en sí mismo, y no como consecuencia de la suma de las diferentes partes que la componen. Resulta penoso que con frecuencia lo esencial y unificador sucumba ante el capricho de lo accesorio y fragmentado.

Cuando permitimos que las nuevas tecnologías nos hipnoticen, caemos en la gula de engullir una información abrumadora que nos impide concentrarnos en lo capital: la síntesis. Hay algo peor que no tener información: carecer de criterios de selección que filtren y proporcionen únicamente las referencias que tienen significado para estudiar un asunto. Cuando el que debe decidir no dispone de toda la información, pero conoce la realmente esencial, suele aplicar un sentido común adicional, que con frecuencia logra intuiciones holísticas, más geniales que aquellas derivadas de valorar información no relevante.

La consecuencia de esa voracidad es que nos convierte en ‘analistas’, y ese esfuerzo en revisar todo lo que nos llega nos impone un enfoque ‘atomista’: vemos hasta el último hierbajo pero no vemos el bosque, que es lo que de verdad nos orientaría. Cuando nuestras mejores neuronas no las empleamos de un modo holístico en descubrir el sentido del conjunto, somos como aquel montón de médicos especialistas a los que se les murió el paciente; cada uno de ellos trataba de un modo independiente la dolencia concreta en la que era experto, sin percatarse de que los múltiples síntomas eran la consecuencia de una única enfermedad.

Todo proceso de síntesis creadora requiere ver más allá de una simple asociación de los elementos. Se necesita, en cambio, construir una totalidad nueva, una comprensión global y simultánea que reorganice nuestras percepciones y las integre coherentemente (el ‘in-sight’ de la Escuela de la Gestalt). Un sano espíritu crítico, especialmente con nosotros mismos, es el ambiente en que afloran las aportaciones distintivas. La clave para ser creativos exige el ingenio de gobernar nuestras ideas de un modo holístico, como si fueran los remeros de una trainera: deben vibrar a la vez para optimizar el esfuerzo y conseguir antes y mejor la meta.

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