Diario de Navarra, 19 de febrero de 2006
Fernando San Miguel y Carlos Sotelo, Institución Futuro
La sanidad Navarra vuelve a ser objeto de debate. A los comentarios ocasionados por las visitas de Carlos Chivite a los Centros de Salud, se ha unido la polémica en el Parlamento sobre la situación de las listas de espera. Como ha señalado el PSN, las listas se han incrementado notablemente en los últimos cinco años. El Gobierno afirma que el aumento es debido a que el Servicio Navarro de Salud tiene que atender a 50.000 ciudadanos más, por lo que el incremento hay que valorarlo en términos proporcionales y no absolutos. Ambas partes tienen su cuota de razón.
Sin embargo, no es oportuno debatir sobre las listas u otras cuestiones del sistema sanitario en clave estrictamente partidista y con un planteamiento coyuntural. Se necesita una reflexión más profunda y a largo plazo para encontrar soluciones estructurales que nos permitan reducir las listas de espera de forma permanente. La Institución Futuro realizó el año pasado un análisis sobre las listas de espera en La Rioja, por encargo de su Gobierno. Aunque el informe tiene carácter confidencial, sí podemos aplicar al caso de Navarra algunas de las reflexiones que manifestamos en ese estudio.
La información sobre listas de espera no está amparada por un concepto claro de ellas. En la información que recogen las Administraciones Públicas acerca de este asunto, los datos no son siempre homogéneos. A menudo, cada hospital tiene su propia idea de lo que entiende por espera. Si no se trabaja con una misma definición de lista, resulta difícil que la información obtenida proporcione una visión exacta de este apartado del sistema sanitario. Y más allá, da lugar a que los datos puedan ser manipulados por intereses políticos y se genere un innecesario descontento ciudadano. La recogida de incidencias en las listas debe guiarse por criterios unitarios.

Por otra parte, no parece adecuado que la polémica se centre en el número absoluto de personas pendientes de atención. Lo fundamental aquí es el tiempo medio que han de aguardar los ciudadanos hasta que son atendidos. Es en este aspecto en el que cabe comprobar si el sistema avanza o retrocede realmente, con el fin de mejorar los esfuerzos. El que haya listas de espera es inevitable, puesto que se trata de un mecanismo de ajuste entre la oferta y la demanda. Representa el precio que los usuarios de la sanidad pública deben pagar por ser atendidos. El número de pacientes en espera aumentará si se incrementa la demanda y no se sube la oferta asistencial. Como las listas no van a desaparecer, lo esencial es tomar decisiones para que se mantengan en márgenes aceptables, tanto desde criterios médicos como de satisfacción de los ciudadanos. Al mismo tiempo, han de tomarse medidas que consideren el aumento natural de la demanda por los cambios en la población, como el crecimiento y el envejecimiento.

No nos parece acertada la iniciativa de someter el control de las listas a una proposición de ley. Es bueno que el Parlamento muestre su preocupación por el bienestar social, pero tratar de gestionar la espera a través de una ley presenta más valor simbólico que eficacia real. De algún modo, y salvando las distancias, equivale a creer que todos los españoles vamos a disponer de una vivienda porque nos lo garantiza la Constitución.

La solución, por tanto, pasa por el diseño e implantación de políticas públicas ambiciosas y de carácter estructural. Las medidas propuestas por el Servicio Navarro de Salud se basan en una mera mejora coyuntural de la oferta de servicios, con el objetivo de frenar el crecimiento de las listas en los últimos meses. De hecho, tiene previsto evaluar dichas medidas durante el mes de junio y decidir después si las mantiene. Nos parece difícil que en tan corto período de tiempo puedan valorarse bien los beneficios de las mejoras introducidas. Por otra parte, los expertos han comprobado que las reformas puntuales suelen producir reducciones de la lista de espera en el corto plazo, pero no en el largo plazo.

A nuestro juicio, hay que considerar fórmulas que en vez de dotar de más recursos al sistema, apuesten por gestionar mejor los existentes. En otros lugares han tenido éxito quienes han aplicado planes de flexibilización de la actividad y de externalización de determinados servicios. Estas estrategias han permitido combatir el aumento de las listas de espera con eficacia. La Institución Futuro recomienda que también se pongan en práctica en Navarra.

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