Diario de Navarra, 30 de agosto de 2006
Ha pasado de 130,97 a 11 millones de euros, según el Ministerio de Economía
En el último lustro la economía navarra ha perdido atractivo para captar inversores. En 1999, el capital extranjero invirtió 130,97 millones de euros. Entonces, Navarra conseguía captar el 0,71% del total de inversiones exteriores realizadas en España. Esta cifra se ha ido reduciendo, hasta llegar el año pasado a su suelo: 11 millones de euros, es decir, casi doce veces menos que seis años antes, y un 0,06% del total en España.
La presencia de capital extranjero en Navarra es importante. En la actualidad, unas 120 empresas transnacionales operan en territorio foral. Un estudio de Institución Futuro resaltaba que, en 2002, 91 de estas multinacionales daban empleo directo a 21.057 personas, el 32% de la mano de obra ocupada en el sector industrial y el 8,1% del total de empleo.
En términos económicos, la aportación es muy similar. Estas empresas generaron entonces un valor añadido bruto (VAB) de 953.502.014 euros, que supone el 31% del valor añadido de la industria y el 8,5% de la economía navarra. Donde más importante fue su concurso, en el subsector industrial de Materiales de transporte, la inversión extranjera generó en el mismo periodo un valor añadido de casi 450 millones de euros, que supuso el 14,6% del VAB de la industria, un 4% del valor añadido de la economía foral, y proporcionó empleo directo a 10.354 trabajadores.

El fenómeno no es nuevo. Pero se ha acentuado desde 1990. En la actualidad, las economías de países desarrollados están viviendo procesos de deslocalización «sobre todo de plantas que buscan ubicaciones con menores costes salariales», apunta Fernando San Miguel Inza, doctor en Economía por la Universidad de Aberdeen (Escocia) e investigador desde hace 4 años del think tank Institución Futuro, que está estudiando el fenómeno. En las economías occidentales es un fenómeno generalizado. Un estudio de la OCDE indica que la inversión exterior cayó en España un 72% en dos años, entre 2002 y 2004.

Los descensos son también acusados en Francia y Alemania. Pero en Reino Unido y EE UU crece la inversión, y experimenta un avance notable en Asia. Por su parte, América Latina va recuperando la confianza del inversor.

Contexto de deslocalización

Tal vez, «en nuestro entorno ya no se ofrecen las condiciones que daban ventaja competitiva a las plantas que vinieron», apunta San Miguel. En el caso de Navarra, el ascenso del nivel de vida ha incrementado el salario medio y los costes salariales. Lo cual, unido a la globalización, la caída del telón de acero, la UE de los 25 y el empuje de las economías asiáticas ha abierto el abanico de países con costes reducidos y economías liberales.

Las plantas de ensamblaje

A juicio de San Miguel «ya no podemos tratar de competir sólo en costes de mano de obra, buscando plantas de ensamblaje». La «clave» es «que seamos capaces de captar inversión extranjera nueva», ofreciendo, para ello, «un modelo industrial atractivo, basado en la innovación, la capacidad tecnológica, la sociedad del conocimiento y la inversión en sectores de alta tecnología, que en la actualidad es muy reducida», apunta.

Navarra se encuentra hoy día en fase de impás, a caballo entre dos modelos de desarrollo productivo: «El basado en la acumulación de capital físico y el basado en la innovación y la cualificación del capital humano». En el primer modelo, como el resto de España y de economías desarrolladas, cuenta cada vez menos. Para optar por el segundo, es crítico «invertir en mejorar infraestructuras y comunicaciones, y en sectores de mayor valor añadido y tecnológico», para tener capacidad de atraer inversión de «empresas que buscan localizaciones con capacidad de gestión, experiencia organizativa, cierto nivel de know-how (saber hacer), socios locales y costes salariales relativamente moderados y cercanos al mercado europeo».

La deslocalización de segunda ola prefiere los países más avanzados tecnológicamente

La deslocalización, cuando implica fuga de empresas, conlleva pérdida de puestos de trabajo directos e indirectos en el corto plazo. Sin embargo, este fenómeno «no debe ser entendido como una amenaza o como algo malo per se», sostiene Fernando San Miguel. «A nivel mundial la deslocalización genera más empleo del que reduce, y sirve para que las empresas mejoren su competitividad, la innovación y la calidad de sus productos». Sólo hay que dar con las claves que transforman esta amenaza en oportunidad: «Hay que reconocer qué tipo de inversión queremos atraer». La deslocalización tradicional busca ante todo menor coste. Pero «también se está dando una segunda ola de la deslocalización, con procesos productivos que se trasladan dentro de las economías desarrolladas», y se quedan en regiones que ofrecen formación y ventajas tecnológicas: «Tras haber deslocalizado las plantas de ensamblaje (basadas en costes salariales) ahora las empresas buscan mano de obra cualificada, en entornos donde exista experiencia, infraestructuras e investigación».

La inversión extranjera

Inversión media de 920 millones de euros en 2005. Si se distribuyera equitativamente la inversión extranjera entre las comunidades autónomas españolas, a cada una le corresponderían 923 millones de euros. Sin embargo, en la realidad, las inversiones se concentran en Cataluña y, sobre todo, en la comunidad de Madrid.

En el grupo de cola. Navarra se encuentra en el segmento inferior, con 11 millones. Tras ella, están Asturias (8,29 millones) Ceuta y Melilla (5,39), La Rioja (3,8) y Cantabria (1,1). En el grupo cabecero: Madrid (5.400,45) y Cataluña (3.286,42). El resto de comunidades se mueven por lo normal en un arco entre los 50 y los 500 millones.

Tendencia a la baja. En el conjunto del Estado la inversión foránea también se ha reducido, pero en menor medida. Entre 1999 y 2005, pasa de 18.434 a 16.617 millones de euros.

Empleo, por sectores. Durante el año 2002, las multinacionales emplearon a 21.057 trabajadores en el sector de la industria navarra. Por sub sectores, los empleados se distribuían entre: Fabricación de materiales de transporte (10.354 trabajadores); Maquinaria y equipos mecánicos (2.228); Maquinaria de oficina e instrumento electrónico (1.977); Papel, edición, artes gráficas y reprografía (1.652); Alimentación, bebidas y tabaco (1.366); Metalurgia y fabricación de aparatos metálicos (1.057); Caucho y materias plásticas (866); e industrias químicas (637).

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