Expansión, 2 de octubre de 2002
Julio Pomés, Director de Institución Futuro
¿Está usted aprovechando la oportunidad que le da la incertidumbre en que vivimos? Todos los grandes hallazgos, las grandes genialidades, han ocurrido en las grandes crisis.
¿Está usted aprovechando la oportunidad que le da la incertidumbre en que vivimos?

Todos los grandes hallazgos, las grandes genialidades, han ocurrido en las grandes crisis. Las situaciones difíciles normalmente infunden miedo a tomar decisiones en la gran mayoría, y es el momento en que los clarividentes, si son audaces, logran los mejores éxitos. Por el contrario, cuando todo va según lo previsto, nuestra capacidad de cambiar el rumbo es menor, puesto que los conformistas imponen la ley de la medianía: mejor no alterar lo que ya funciona.

La consecuencia de esta actitud es la resistencia al cambio para evitar zozobras. No en vano Rochefoucauld decía: “los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance”. La figura del surfista bregando por permanecer estable en la cresta de la ola me sugiere el ritmo al que se mueve el mundo bajo nuestros pies. Vivimos de lleno en el cambio acelerado, con escaso control de todo aquello que nos afecta en el plano social y, a veces, aun en el particular. Si queremos realizar un proyecto personal, hemos de tomar la iniciativa y actuar con ingenio.

De no obrar así, nuestra propia identidad naufragará en la homogeneidad mediocre. No se olvide que la fertilidad requiere heterogeneidad. Gobernarse en el reino de la incertidumbre requiere un talento rápido, puesto que no reaccionar a tiempo implica perder el dominio de la situación y dejarnos llevar por la corriente: el coste del retraso es mayor que el de un error ocasional. Para acertar, usted se preguntará: ¿cómo anticiparse a lo que viene?, ¿cómo vislumbrar nuevas tendencias?, ¿cómo despertar ideas innovadoras? La clave para estimular su creatividad reside en saber hacerse preguntas, en practicar el enriquecedor ejercicio del contraste de las experiencias y juicios propios con los ajenos, y en la fértil disidencia intelectual.

La inteligencia más genuina no consiste en responder a los problemas con recetas cerradas. Para que aflore su ingenio se precisa que abandone su torre de marfil, que se atreva a cuestionarse a sí mismo y que aprenda a mirar fuera del marco habitual. En la actualidad, aferrarse a lo caduco puede resultar mortecino. El éxito estriba en barruntar y anticipar el futuro en un medio socioeconómico caracterizado por la incertidumbre. Aquí viene muy a propósito el lema del ‘Institute for the Future’: “future success depends on making the right strategic decisions today” (el éxito del futuro depende de tomar hoy las decisiones estratégicas correctas).

El que sobrevive en un maremoto es el surfista aludido. La incertidumbre, convenientemente gobernada, nos deparará las mejores oportunidades de realización personal: seremos más nosotros mismos.

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