José María Aracama, presidente de Institución Futuro, intervino en el programa de Onda Cero “La brújula de Navarra”, dirigido por Jorge Tirapu, el viernes, 16 de septiembre de 2022, comentando las futuras medidas fiscales planteadas por el Gobierno de Navarra.

Esta semana se ha conocido que el Gobierno de Navarra está trabajando en el análisis de una deducción del 3% en el IRPF para rentas medias y bajas, es decir, de hasta 32.000 euros, que sería aplicable en la declaración de la renta de 2022. El objetivo de esta medida es el reducir el impacto negativo de la inflación al 65% de la población navarra.

Esta medida supone un alivio para muchos navarros: todo lo que sea aportar liquidez en estos momentos resulta positivo, pero por desgracia como está ocurriendo últimamente se queda corta e insuficiente.

Es necesario deflactar la tarifa de IRPF. ¿De cuánto? El equivalente a la inflación prevista y aplicando nuevas retenciones desde el primer mes, si es posible desde este septiembre. De esta forma empezaremos YA a dar más liquidez a las familias que tanto lo necesitan compensando con la escalada de precios que estamos sufriendo.

Podríamos estar hablando de una deflactación de alrededor del 5%. Pero esta propuesta no está sobre la mesa, aunque de ella se beneficiarían todos los navarros. No hacerlo equivale a un incremento de la presión fiscal para todos.

La Comunidad Foral posee autonomía fiscal y, durante décadas, nos ha servido para crecer económicamente ayudando al desarrollo empresarial y social que se requería en cada momento. Pero de un tiempo a esta parte la autonomía fiscal se está empleado para todo lo contrario: no para favorecer la creación de empleo y el desarrollo.

Hemos conseguido desincentivar la venida de empresas a la región y que otras compañías, y también particulares, se marchen a regiones donde la tributación es más ventajosa.

La fiscalidad puede favorecer la competitividad de una región, fomentar el emprendimiento y la innovación, apoyar el desarrollo tecnológico, atraer y retener talento e inversión… o bien, todo lo contrario.

Ojalá el Gobierno de Navarra recapacite y, en estos momentos tan delicados para las familias, sepa plantear la mejor política fiscal posible para todos.

No perdamos la esperanza.

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