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José María Aracama, presidente de Institución Futuro, colabora en la sección de “La firma” del programa “ La Brújula de Navarra” de Onda Cero Navarra, dirigido por Javier Saralegui y reflexiona sobre el proceso de vacunación contra el COVID.

 

Si en algo tenemos que estar todos de acuerdo es en que hay que acelerar, y mucho, el proceso de vacunación contra el COVID. Ya hemos logrado lo más difícil en un tiempo récord: la vacuna.

Después del proceso de investigación, fabricación, comercialización y distribución ahora toca lo que debiera resulta más fácil. Pero en vez de acelerar la vacunación ésta se retrasa porque estamos cuestionando la eficacia o los posibles efectos secundarios de algunas vacunas.

No nos planteamos el uso de otras, cuando nos debiera bastar para su utilización todas aquellas que la Agencia Europea del Medicamento y la Organización Mundial de la Salud validen.

La situación crítica en la que nos encontramos, tanto desde el punto de vista económico como el sanitario, con una cuarta ola en ciernes, no parecen ser suficiente para acelerar una campaña de vacunación que ha resultado, hasta este momento, desastrosa.

¿Cómo se justifica que no se esté vacunando de manera constante, sin importar días festivos, para conseguir la inmunidad cuanto antes? ¿Por qué hemos desechado el uso de algunas vacunas que sabemos que cumplen con los requisitos necesarios? ¿Acaso este tema, tras un año de pandemia, no es prioritario? ¿Alguien ha calculado la repercusión que supone la paralización de la vacunación con AstraZeneca durante varios días?

La buena noticia es que otros países lo están haciendo mejor que nosotros, con lo que todavía estamos a tiempo de aprender, rectificar y acelerar el paso. ¡Vamos a ello!

 

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