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Hace una semana más de 20.000 personas salieron a la calle en Pamplona para protestar contra la nueva ley de Educación. Un movimiento que se extendió por decenas de ciudades españolas. Y mientras familias enteras lucían globos naranjas y carteles contrarios a la conocida como ‘Ley Celaá’, las redes sociales se inundaron de comentarios a favor y en contra. Defensores de la libertad para elegir la educación que desean para sus hijos frente a detractores de destinar dinero público a centros concertados. Y entre medio, un mar más o menos virulento. Pero un mensaje caldeó especialmente el ambiente. Fue un tuit del senador del PSOE por Málaga Miguel Ángel Heredia: “Ni hay que educar a pijos con dinero público. Ni hay que mantener los privilegios educativos de unos pocos con el dinero de todos. Quien quiera el elitismo de una educación privada que se lo pague con su dinero. Y el dinero público para una buena educación pública y de calidad”. La polémica está servida y Navarra, con el segundo mayor porcentaje de alumnos en la red concertada de España, no escapa a ella. Por esa razón se exponen en estas páginas las cifras de la red para que cada uno extraiga sus conclusiones.

Porque la opinión del senador malagueño, que curiosamente estudió en un centro concertado, la Escuela de Magisterio de la Iglesia María Inmaculada de Antequera, encuentra eco en Navarra. La manifestación de la concertada tampoco gustó al director del Planetario de Pamplona, Javier Armentia, quien escribió en Twitter: “Una mañana tranquila hasta que se ha llenado la calle de coches chiflando bocinas más que nada por joder. Lo que vienen haciendo desde siempre, si uno lo piensa, aunque mejor sin tocar el claxon. Debe ser algo de educación. Falta de ella. O lo mismo no: tiene sentido que defiendan no sé qué privilegios concertados con un concierto desafinado, ruidoso y molesto”. Más polémica.

En este curso académico, y según datos del departamento de Educación, 35.358 navarros estudian en centros concertados en niveles no universitarios. Representan el 35,5% del total. ¿Son todos unos pijos? ¿Hay casi 36.000 estudiantes privilegiados en el sistema escolar navarro? ¿Todos pertenecen a familias elitistas? ¿El dinero que sale de los impuestos de toda la ciudadanía debe destinarse sólo a la escuela pública?

Un informe de la Cámara de Comptos, fuente para este reportaje, permite encontrar respuestas a alguna de estas preguntas. Tras analizar la red concertada durante un periodo de cinco años, el órgano fiscalizador concluyó en 2018 que “los conciertos educativos son un elemento fundamental de la enseñanza no universitaria, pues permiten asegurar la prestación del servicio de educación en Navarra”. Además, recordó que la inversión realizada en ese periodo, 649 millones de euros, “supone un importe significativo que debe ser controlado adecuadamente”. Por ello apuntó recomendaciones como crear una unidad específica en Educación de control de cumplimiento íntegro de conciertos, formalizar las cesiones de terrenos de dominio público o analizar la conveniencia de incrementar los recursos a centros concertados para atender al alumnado con necesidades educativas específicas.

Y más reciente es el informe realizado por Institución Futuro sobre la educación concertada en Navarra. En él, y en base a datos del Ministerio, del departamento de Educación y del Consejo Escolar de Navarra, advierte que los ataques que está recibiendo la educación concertada a través de la ‘Ley Celaá’ “tienen más que ver con aspectos ideológicos que con aspectos económicos, de calidad o de libertad de elección”.

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