4 de mayo de 2005
Miguel Ángel Belloso, Vicepresidente del Consejo Editorial de Expansión
La exposición consistió en un análisis profundo y severo de la actual situación económica europea y española. Asimismo, el ponente destacó los últimos problemas que sufre el continente, como la causada por la irrupción del sector textil chino.
Miguel Ángel Belloso es Vicepresidente del Consejo Editorial de Expansión y Coordinador de Desarrollo Internacional de Recoletos. También ejerce como miembro de la Comisión Consultiva de Institución Futuro. Periodista, ha sido Director de Expansión.Según el experto, China y sus precios reducidos han entrado arrasando tras la desaparición de cuotas y contingentes de importación en el 2004. “Ahora productores y políticos buscan la manera de frenar esta fuerte competencia, tras diez años inaprovechados para hacer reformas y eliminar los obstáculos de la mejora en Miguel Ángel Belloso es Vicepresidente del Consejo Editorial de Expansión y Actualidad Económica, y Coordinador de Desarrollo Internacional de Recoletos Grupo de Comunicación. También ejerce como miembro de la Comisión Consultiva de Institución Futuro. Periodista, ha sido Director de Expansión.
La exposición consistió en un análisis profundo y severo de la actual situación económica europea y española. Asimismo, el ponente destacó los últimos problemas que sufre el continente, como la causada por la irrupción del sector textil chino. Sus precios reducidos han entrado arrasando tras la desaparición de cuotas y contingentes de importación en el 2004. “Ahora productores y políticos buscan la manera de frenar esta fuerte competencia, tras diez años inaprovechados para hacer reformas y eliminar los obstáculos de la mejora en el mercado laboral ¿Debemos obligar a China a pagar la desidia de empresarios acomodados y políticos inútiles?”. Miguel Ángel Belloso avisó del peligro de las tentaciones de proteccionismo por parte de algunos líderes políticos.
Un problema similar se ha dado en España con la Ley de Comercio. Desde finales de los noventa, los diversos gobiernos han creado normas que han restringido las licencias de apertura y han limitado el horario de los centros; haciendo uso del Estado de Derecho. Para Belloso, estos son algunos de los problemas, junto a la falta de liderazgo, los que están dejando patente la decadencia global del continente. Una Europa cuyo modelo ha sido, hasta ahora, “intervencionista, estatista, conservador, e incapaz de competir con grandes potencias consolidadas como Estados Unidos u otras emergentes, como China o el sudeste asiático, además de eludir todas las consecuencias de la globalización”.
Sin embargo, en la intervención del directivo de Recoletos también se quiso manifestar optimismo ante las situaciones difíciles. “Hay motivos para la esperanza que vienen de Europa del Este. Acaban de ingresar en la Unión Europea con políticas esencialmente liberales”. Se trata de países con una capacidad de transformación extraordinaria ya que “hace pocos años estaban bajo el yugo comunista y, ahora, son los alevines de lo que Europa debería imitar y se resiste a ello”. Por otro lado, frente a la creciente y fuerte entrada de la competencia internacional, como China, existe “la ventaja del conocimiento del negocio, el ser expertos en asuntos con más relieve que los bajos costes; además, el tiempo completará el cambio y los ritmos de aumento de importaciones descenderán” afirmó. Por último, Gobiernos europeos, con modelos más abiertos pueden hacer frente a los más tradicionales. Es el caso de Inglaterra. Su Primer Ministro, Tony Blair, ha tomado parte de la tradición liberal de la herencia dejada por Margaret Thatcher. En opinión de Belloso, “ha podido así contrarrestar el poder de quienes temen la libertad de mercado”.
Respecto a la situación económica española, resaltó los avances logrados en la década de los noventa como la entrada del país en la euro zona y una política exterior que estrechó lazos tanto con el Reino Unido, Italia o el Este europeo. “Haber seguido con esta apuesta hubiera sido magnífico para España, ya que estas regiones son el futuro de Europa, junto con las que se puede llegar a competir en serio contra América”. Actualmente la Economía no muestra buenas señales. El déficit exterior ha crecido de manera exagerada durante este último año, y la inflación está en niveles alarmantes y no cede.
“Es necesario dar un nuevo empuje para mantener el aliento de estos últimos tiempos, a través de nuevos ejes de actuación”. Para ello, Miguel Ángel Belloso es partidario de varias medidas. La primera de ellas, una restricción estricta del gasto público que contribuya a frenar la inflación y neutralizar la tendencia de gasto incontrolado de las autonomías. También hace falta una reforma fiscal audaz. “Vemos que está pasando en la Europa ampliada y en España parecemos autistas”. Pero, sin duda, la más urgente es “una reforma del mercado laboral: dotar de más flexibilidad a las acciones y mantener una presión de fuerza con los sindicatos”.
Belloso entiende que el sistema de autonomías es un inconveniente para alcanzar estas metas. “Es difícil alcanzar más de lo que ya tenemos, sin romper, sencillamente, el Estado. Las principales vías que entraña un sistema que no tiene cierre es, al final, la pérdida de la unidad de mercado”.
Para hacer frente a estos impedimentos y salir de la caída a la que parece estar abocada la Economía española y europea, Belloso destacó dos catalizadores esenciales. Primero está la tranquilidad social que debe ir acompañada del consenso democrático. Sólo favorece a la propiedad de un país cuando los agentes políticos y sociales no se dejan arrastrar por el relativismo. Éste es “el cáncer más agresivo contra la prosperidad de las sociedades. Puede que tarde en notarse pero, cuando llega, quizá no haya más remedio que volver a empezar”.
El segundo elemento esencial es la educación. En este campo, existe una seria preocupación por la enseñanza que reciben los jóvenes europeos, donde se ha hecho desaparecer el esfuerzo, el éxito. Empleando las palabras de Digby Jones, Director General de la Confederación de la Industria Británica, explicó que “todos son premiados, no hay riesgo de fallo; y con ello, todos somos responsables de un fraude, por hacer creer a la siguiente generación de que los riesgos no existen”.
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