13 de noviembre de 2012
Sobre innovación continua y personas. Generación de nuevos proyectos
El 13 de noviembre se celebró la tercera jornada del Taller para Pymes: Intraemprender. En esta ocasión, el director de Desarrollo (I+D, Innovación y Desarrollo de Negocio) de Cinfa, Julio Maset, habló sobre la innovación continua y personas. La jornada, organizada por Institución Futuro, contó con la colaboración de la Fundación Diario de Navarra y la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN).

Antes de explicar el proceso de innovación continua que lleva a cabo Cinfa, Maset resaltó que toda empresa debería plantearse si requiere proceso de cambio. La filosofía del "si todo va bien, ¿por qué cambiar?", es muy peligrosa, porque en un mundo cambiante como el actual, "nadie se puede acomodar". La comprensible resistencia al cambio inicial debe romperse cuanto antes.

 

Julio Maset en Institución Futuro

 

 

 

 

En este contexto, el directivo de Cinfa explicó los factores clave en el proceso de transformación: insatisfacción, visión y proceso. Sobre la insatisfacción, destacó que "un puntito de ansiedad e incertidumbre es necesario porque nos hace reaccionar; cuando sabemos que todo está hecho, no estamos dispuestos a cambiar". Una vez decidido que hay que cambiar, hay que conocer hacia dónde se va, la estrategia, la visión. Y después, hay que tener claro el proceso que se va a llevar a cabo para la transformación.

De cara a la puesta en marcha de procesos de innovación, el ponente destacó lo que para él son características imprescindibles. Para empezar, que la innovación ha de entenderse como área transversal, implicando a todas las áreas, "también a la dirección". Según su experiencia en Cinfa, al comienzo la gestión de esa área de innovación ha de ser ligera, con las personas imprescindibles, y con presupuesto propio. Además, hay conseguir implantar en las personas la cultura del riesgo. Sobre todo, la innovación ha de integrarse como eje del Plan Estratégico: "el comité de dirección ha de ser consciente de la necesidad de implantación". Por último, Maset recalcó que "no se puede imponer una cultura de la innovación", ha de estar interiorizada por todos los miembros del equipo.

Sobre la gestión de las ideas, una vez superada la barrera del miedo al fracaso, reconoció que muchas se quedan por el camino. Hay que analizarlas, cribarlas y estimar los riesgos de cada una. El consejo general que dio fue el de que, si se ha de fallar, que se falle rápido y sin muchos coste económico. "Es mejor financiar cien ideas, a mil euros cada una, que una única idea de cien mil euros, para diversificar los riesgos". Asimismo, explicó que no se deben premiar las buenas ideas, sino sólo aquellas que pueden llevarse a la realidad: "tiene éxito quien crea y materializa un producto único que satisface una demanda, eso es el emprendedurismo".

Respecto a la implicación de esta estrategia en la gestión del desarrollo de personas, mostró el ejemplo de Cinfa, cuyo organigrama no es el tradicional, sino que posee forma circular, y en el centro, el cliente, que es por y para el que se trabaja.

Además, Maset aportó varios consejos para quien ponga en marcha este proceso de innovación: no fomentar sólo y únicamente la creatividad; implicar desde el primer momento a la dirección; separar bien el negocio actual y las apuestas de futuro; saber ilusionar y contagiar la ilusión por el proyecto; y tener claro que el proceso de abandonar el análisis y pasar a la implantación es muy duro.

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