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  • Dice que el encargo del Gobierno al comité de expertos fue “parcial e insuficiente” y reclama un análisis más profundo
  • Aboga por revisar a la baja el tipo general del Impuesto de Sociedades, cuatro puntos superior al que rige en el País Vasco

El comité de expertos creado en abril por el Ejecutivo foral para estudiar su fiscalidad reconoció en su primer trabajo que era necesaria una evaluación completa del Impuesto de Sociedades y, en particular, de los tipos de gravamen y de la tributación mínima para evitar la pérdida de competitividad fiscal de la Comunidad foral. Lo hizo tras recibir el ‘encargo’ de analizar parte de los incentivos fiscales que se aplican las empresas en Sociedades. En concreto, los que versan sobre la compensación por pérdidas, la deducción por creación de empleo, exención por reinversiones de beneficios y los incentivos al mecenazgo. Llegaron no obstante a un “consenso de mínimos” que hicieron público el 1 de octubre y en el que plantearon la eliminación de tres de ellos, todos a excepción del primero, al generarles dudas sobre su eficacia e idoneidad.

El think tank Institución Futuro ofreció ayer su valoración sobre ese trabajo que, apostilló, se circunscribe a determinados beneficios fiscales y no a la totalidad del impuesto lo que le lleva a hablar de encargo “parcial e insuficiente”. También echa en falta la participación en la comisión de representantes de las empresas, “los principales protagonistas del Impuesto sobre Sociedades” y que podrían “arrojar luz sobre la utilidad o no de los incentivos analizados y, en términos globales, sobre el impacto del impuesto en las empresas, en su importancia para la generación de empleo directo e indirecto y en el establecimiento de un entorno atractivo para compañías, inversión y talento”.

En términos generales, concluye el think tank, “el informe basa sus propuestas en el análisis de la recaudación de cada uno de los incentivos fiscales, pero como bien indica la comisión los tributos además de tener como finalidad principal la obtención de ingresos, son instrumentos de política económica”. En este sentido, precisa, “se echa un falta el análisis económico de las implicaciones de los incentivos más allá de las recaudatorias. ¿Qué implicaciones tendría la eliminación de los incentivos fiscales mencionados en la recaudación de otros tributos, la creación de empleo, el crecimiento de las empresas o su atracción y retención en la Comunidad foral? ¿Qué retorno directo e indirecto tienen las inversiones apoyadas con los incentivos fiscales para Navarra?”, se pregunta el organismo para, a renglón seguido, considerar que “resulta delicado plantear la eliminación de ciertos incentivos fiscales, muchos de ellos presentes en las comunidades vecinas, sin haber estudiado previamente las implicaciones o consecuencias que tendrá dicha eliminación, o sin conocer en detalle el uso que se les está dando desde el punto de vista de política económica”.

Para Institución Futuro el trabajo del comité de expertos debería completarse en los próximos meses con “un análisis económico en profundidad del impuesto, con una estimación en términos de pérdida de competitividad que supondría la eliminación de incentivos en Navarra frente al mantenimiento en otros territorios, y con una propuesta de reforma integral del Impuesto sobre Sociedades que analice todos sus elementos (tipos, reducciones, deducciones…) y no solo desde la perspectiva de su recaudación sino también de su propia eficacia como instrumento de política económica y de atracción y generación de actividad, de inversión y de empleo”. Será entonces, asegura, cuando podrán valorar en conjunto la estrategia del Gobierno en lo que al Impuesto sobre Sociedades se refiere. En todo caso y a la espera de ese eventual análisis, en su toma de posición sobre el trabajo deja claro que Navarra debería “avanzar hacia un modelo de Impuesto sobre Sociedades con tipos aceptables -revisando a la baja el 28% actual- y con diversos incentivos fiscales que favorezcan la creación de empleo”. Recuerda que hay otras regiones, como el País Vasco, con ese modelo: Impuesto sobre Sociedades del 24% y numerosos incentivos fiscales. “Se debiera aprovechar la autonomía fiscal que posee Navarra, que en las últimas décadas ha permitido a la región crecer y desarrollarse de forma muy destacada en materia económica y empresarial, con el consiguiente impacto positivo en la sociedad”.

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