11 de noviembre de 2005
Por Cristina Berechet y Fernando San Miguel
En este nuevo estudio de Institución Futuro se analiza el papel de los incentivos fiscales como herramienta para impulsar la inversión privada en I+D, y se estudia la eficacia de dichas medidas. El trabajo señala que la política fiscal es una herramienta valiosa para fomentar las actividades de I+D. Propugna aplicar sistemas de incentivos basados en el volumen, coordinar la inversión pública con las ayudas a la inversión privada y garantizar la estabilidad de los beneficios a lo largo del tiempo.
También se incluyen varias recomendaciones sobre las características idóneas de este tipo de políticas fiscales. La Investigación, el Desarrollo y la Innovación (I+D+i), así como las tecnologías de la información aplicadas tanto al ámbito del consumo como de la producción generan nuevas oportunidades, tales como la creación de nuevas industrias y la posibilidad de ser competitivos en el mercado mundial a medida que éste va cambiando.
Es conocido el hecho de que Europa se encuentra muy retrasada con respecto a Estados Unidos y Japón en cuanto a inversión en I+D, lo cual frena su capacidad competitiva. La UE se ha propuesto que los recursos destinados a la investigación alcancen el 3% del PIB en el 2010. España, en el año 2003 se sitúa en la parte media/baja de la tabla en términos de gasto en I+D. Dedica alrededor del 0,96% del PIB frente al 1,98% de Europa y el 2,8% de Estados Unidos.
Uno de los escollos fundamentales que Europa deberá salvar si quiere acercarse a los niveles de investigación de Estados Unidos, es aumentar la inversión privada. En Norteamérica, el 70% de la I+D es realizada por el sector privado.
Por tanto, el impulso de la I+D no pasa solamente por una mayor inyección de recursos desde el Ministerio de Ciencia y Tecnología. La iniciativa privada debe saber apreciar y valorar el beneficio potencial de la inversión en investigación e innovación, que pese a no producir resultados en el corto plazo, garantiza la competitividad y las posibilidades de negocio en el largo.
El volumen y las tasas de crecimiento del gasto en inversión tienen importantes repercusiones en el nivel de actividad económica (gráfico 1), tanto en el corto como en el largo plazo. Precisamente, los efectos positivos de esas variables sobre crecimiento, estabilidad, productividad y empleo han justificado la implementación de mecanismos que fomenten la inversión empresarial. Por ello, muchos países desarrollados, con alguna excepción como el caso de Alemania, emplean la política fiscal para impulsar la inversión en I+D de las empresas.
Los objetivos de este informe son analizar la efectividad de los incentivos fiscales como mecanismo de apoyo e impulso de la inversión en I+D empresarial y realizar recomendaciones sobre su diseño e implantación. Para ello, se analiza la literatura existente y se estima un modelo econométrico con datos de de 20 países de la OCDE.
A raíz de los resultados obtenidos, se puede afirmar, no sin cierta cautela, que los incentivos fiscales tienen un efecto positivo sobre el incremento de la inversión en I+D aunque es difícil estimar cuál es la inversión realizada por cada unidad de ingreso público no recaudada. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la existencia de externalidades positivas derivadas de la inversión en I+D apoya el empleo de incentivos fiscales que la impulsen. La evidencia parece indicar también que existen diferencias entre el efecto a corto y largo plazo (mayores) de los incentivos fiscales. Esto pone de manifiesto que existe un desfase temporal entre la introducción de los incentivos fiscales y su impacto sobre la inversión en I+D.
En cuanto al diseño de incentivos fiscales se sugiere que estos deben ser sencillos de tramitar, de bajos costes administrativos, predecibles, fiables, estables en el largo plazo, y definidos de forma clara y transparente, incluyendo la definición de I+D. Se considera deseable también que exista coordinación entre las diferentes políticas públicas de apoyo a la I+D para facilitar su implantación y evitar distorsiones. Otras características interesantes son que estén basados en el volumen, evitando esquemas mixtos como el español, la ampliación de los límites de deducción y establecer devoluciones de las deducciones y desgravaciones para las empresas que tienen pérdidas, y especialmente para las PYMES.

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