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Resulta arriesgado afirmar que en nuestro país faltan médicos; lo que faltan son las condiciones adecuadas para que quieran trabajar en España.

Para bien o para mal, una de las profesiones que más atención está recibiendo durante esta pandemia son los sanitarios y, más en concreto, los médicos. Los llamados héroes, que trabajaron en unas condiciones infrahumanas en el pico más alto de la covid-19 e incluso ahora, plantean una huelga nacional tras la publicación del Real Decreto Ley 29/2020. Éste permite la concesión, aunque sea temporal, de las competencias de médicos especialistas a quienes aún no han obtenido la titulación. El principal argumento en contra, la agresión que supone para la seguridad de los pacientes y la dignidad profesional.

También en estos meses se está hablando de que hay pocos médicos. Esta afirmación resulta cuanto menos matizable. Según datos de 2018, Alemania tenía 0,45 facultades por millón de habitantes; Francia 0,44, Italia 0,56 y 0,46 en Reino Unido. España era el segundo país del mundo en número de Facultades de Medicina, con un ratio de 0,95 por millón de habitantes. Es decir, que en cuanto a número de facultades no puede decirse que en España haya pocas, sino todo lo contrario.

Tras la graduación, los egresados tienen que realizar el examen MIR de acceso a la formación de especialista. En 2020 se han adjudicado 7.615 plazas frente a los más de 16.000 graduados presentados, de los cuales 4.000 no llegaron a la nota de corte o no se presentaron. Lo que nos deja una cifra aproximada de 4.500 aspirantes que se han quedado sin posibilidad de elegir plaza (lo que supone el 30% de los presentados) pero no por no haber aprobado, sino por no existir plazas suficientes. Si no consiguen plaza en próximas convocatorias, no podrán ejercer en el servicio público sanitario y se verán abocados a trabajar en centros privados. Por todo ello podríamos decir que hay excedente de licenciados en un país con 44 facultades de Medicina, la mitad de ellas abiertas en los últimos diez años.

Una vez los médicos acaban su formación tras el MIR existe un problema añadido que pocos quieren encarar: las malas condiciones laborales. Los sindicatos médicos, incluido el de Navarra, llevan tiempo exigiendo mejoras en las contrataciones para evitar que los médicos se vayan a otras comunidades autónomas o al extranjero. A este respecto, indicar que entre enero y julio de 2019 la Organización Médica Colegial (OMC) cifró en 2.540 los certificados de idoneidad expedidos, documento necesario para trabajar en el extranjero.

El ingreso anual medio de los médicos españoles ronda los 53.000 euros, muy por debajo de la media europea y de vecinos como Alemania o Reino Unido, donde se superan los 125.000 euros anuales. A nivel regional también existes clamorosas diferencias, y Navarra no está entre los mejores. La retribución puede ser un motivo de insatisfacción, pero también lo es la inestabilidad laboral y determinadas condiciones precarias. Más aún este año, cuando lo sanitario está en el punto de mira de todos.

Por todo lo anterior resulta arriesgado afirmar que en nuestro país faltan médicos; lo que faltan son las condiciones adecuados para que quieran trabajar en España. Las huelgas realizadas en Navarra durante años anteriores, y la anunciada huelga nacional del 27 de octubre, así lo confirman.

No puedo terminar sin referirme, una vez más, al grado de Medicina implantado recientemente en la Universidad Pública de Navarra. Los datos corroboran que ya existe un exceso de facultades y estudiantes a nivel nacional. Por otra parte, desde el año 1954 se pueden cursar lo estudios de Medicina en Navarra, con lo que no parece que fuera prioritaria la creación del grado de Medicina en la Universidad Pública en una comunidad de algo más de 600.000 habitantes. Atraer y retener a estudiantes brillantes es muy interesante para Navarra, pero a poder ser sin que suponga para la región un coste tan elevado como el de la implantación del citado grado. Las principales facultades de Medicina del mundo como Cambridge, Oxford, Stanford, California, John Hopkins, Yale, London e incluso la Universidad de Navarra, atraen estudiantes de todo el mundo que pagan la matricula íntegramente, con una oferta de becas para todos aquellos que no pueden atender al coste de la misma. En los tiempos que corren establecer prioridades se plantea como un aspecto clave para realizar una buena gestión de la pandemia. Esperemos que el sector médico no se vea todavía más damnificado por la covid.

José María Aracama Yoldi Presidente del think tank Institución Futuro

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