Diario de Navarra, 26 de marzo de 2009
José León Taberna Ruiz, miembro del Comité Ejecutivo de Institución Futuro
Ante la actual crisis económica, parece obvio que deben llevarse a cabo reformas estructurales en el modelo de crecimiento de la economía española que la hagan más competitiva.

Ahora más que nunca debería estimularse, pues, el espíritu emprendedor de los ciudadanos, que constituye una herramienta imprescindible para el fomento de la innovación y la creación de riqueza en el conjunto de la economía.

En este terreno, ¿cómo se encuentra España respecto al resto de países de la Unión Europea? Por desgracia, nuestro país aún tiene mucho que mejorar. El índice de actividad emprendedora de la UE, que valora la tasa total de emprendedores sobre la población, señala que España ocupa el último lugar de la UE, el 25. Por su parte, el indicador de clima emprendedor, que cuantifica el grado en que el entorno les resulta o no favorable a los emprendedores, nos sitúa en el puesto 21. En Navarra estamos algo mejor, pero no mucho mejor.

El Círculo de Empresarios ha publicado recientemente el informe El espíritu emprendedor: elemento esencial para afrontar la crisis económica española. En él se ofrecen las causas de la situación actual de los emprendedores y, además, se aportan medidas para dinamizarla. El estudio determina que el marco sociocultural y el institucional constituyen los dos principales condicionantes. El primero, porque en la sociedad española existe una aversión indudable al riesgo y, con carácter complementario, una clara estigmatización pública del fracaso. La mala imagen social proyectada por el empresariado, pese a su imprescindible labor dinamizadora de la economía, tampoco contribuye al desarrollo del espíritu emprendedor.

El segundo condicionante es de índole institucional. Grandes dificultades parecen consustanciales a la puesta en marcha de cualquier negocio. El informe Doing Business, del Banco Mundial, revela que en nuestro país se tardan 47 días en arrancar un negocio, hecho que exige superar 10 procedimientos. En definitiva, España se halla en el puesto 140 de países a la hora de medir la facilidad de abrir un negocio, calificación bochornosa si se compara con la del Reino Unido (8), Bélgica (20) o Italia (53). Esto sin contar que, una vez abierto el negocio, las estrictas regulaciones administrativas a menudo impiden que determinados mercados sean adecuadamente flexibles y eficientes.

En mi opinión, avanzar hacia una sociedad más dinámica y emprendedora requiere actuar simultáneamente sobre; los valores y expectativas de la sociedad, el funcionamiento del sistema educativo y la modernización de las instituciones. Por un lado, hay que conseguir un mayor reconocimiento público del empresario, dadas las valiosas aportaciones sociales y económicas de su espíritu emprendedor. Resulta necesario situar al empresario como referente positivo e imprescindible de la creación de riqueza en nuestra sociedad, lo cual servirá de ejemplo a seguir y contribuirá al reclutamiento de futuros empresarios entre las jóvenes generaciones. Por otro, es necesario integrar las ideas de riesgo, esfuerzo, creatividad e iniciativa personal en el sistema educativo. Fomentar la innovación y la iniciativa a una edad temprana es vital para que, en el futuro, las personas deseen poner en marcha sus propios proyectos. Por último, se ha de contar con el adecuado marco institucional para reducir plazos y trámites y facilitar la financiación de proyectos ambiciosos y con riesgo desarrollados por los emprendedores.

Aunque en estos momentos de recesión puede parecer complicado el iniciar una aventura empresarial de largo alcance, es precisamente en situaciones de crisis cuando la sociedad más necesita del espíritu emprendedor y combativo de personas que sepan ver las oportunidades de negocio. Una sociedad acomodaticia que huye del riesgo, tendrá dificultades para salir de la crisis. Para los temerosos el futuro es una amenaza, para los emprendedores, un reto a alcanzar. Una Navarra próspera y que mira con determinación y confianza hacia el futuro, requiere de empresarios y emprendedores decididos y de un marco institucional ágil y moderno que impulse la creación de empresas.

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