Diario de Navarra, 2 de mayo de 2004
Entrevista con José Pacheco Pereira
JOSÉ Pacheco Pereira, perteneciente al Partido Social Demócrata portugués, invitado a Pamplona por la Institución Futuro, desde su puesto de observador privilegiado considera que Estados Unidos combate con una mayor decisión que Europa el terrorismo islamista.
Sobre el futuro de la nueva Europa de los 25, advierte un doble lenguaje de sus gobernantes a favor de la ampliación, pero remisos a afrontar los problemas estructurales del continente, aunque recuerda que «Europa no podía permitirse mantener una bolsa de pobreza con los diez países que se incorporan».

No se atreve a diseñar una carta de navegación europea para una región como Navarra que visita por primera vez y que asegura no conocer a fondo. Subraya que en ningún momento sus comentarios pretenden interferir en la política española.

-¿Qué considera que puede cambiar en Europa con la llegada del PSOE al poder y el repunte socialdemócrata en Francia y ahora en Austria?

-El principal efecto es el cambio de equilibrios. El cambio de España ha coincidido con el momento en que Francia y Alemania se aproximaban más a Estados Unidos. No me parece que existan condiciones para que Francia, Alemania y España consigan hacer un conjunto coherente ante las posiciones de las naciones proatlantistas. En unos momentos de mucha confusión, ha enflaquecido la situación de los aliados proatlánticos y ha dejado a Portugal como principal aliado en la Península Ibérica de los Estados Unidos. El cambio de España ha sido rápido e inesperado y crea un efecto sorpresa que, en cierta manera, aumenta la confusión, pero, insisto, España tiene todo el derecho de modificar sus opiniones.

-Dentro de esos cambios, ¿cómo se contempla el efecto del adelanto en la retirada de las tropas españolas de Irak?

-En los países que tenían una posición hostil a la participación en Irak, o en la izquierda de Portugal, la decisión ha sido aplaudida, pero no se puede ignorar que en ciertos sectores moderados en Italia, por ejemplo, en periódicos hostiles a Berlusconi, ha sido criticada la rapidez de la decisión. Hay un derecho inalienable a la soberanía, pero ha suscitado críticas en Europa la forma de hacerlo.

-¿Está de acuerdo con quienes valoran como una cobardía la retirada española de Irak?

– Cobardía es una expresión que puede ser entendida como insultante para los españoles que tienen el derecho a decidir.La retirada sin reservas ha creado la idea de que la política ha cambiado a raíz del atentado de marzo, y esto es, políticamente, peligroso, porque da a los terroristas una ventaja. La decisión súbita ha creado problema de seguridad para las fuerzas que están allí. Puede haber cambios de política, pero hay obligaciones de Estado que implican que las cosas se tienen que hacer con prudencia.

-¿En qué claves se va a mover la política europea tras el 11-M?

-Cambiará la forma de hacer política radicalmente. El hecho de que después del atentado de Madrid todos los ministros crearan la figura de «Mr. Terrorismo» demuestra que no se había entendido qué había pasado tras el 11 de septiembre. No hay diferencia cualitativa entre el 11-S y el 11-M. Era el mismo tipo de terrorismo apocalíptico que pretende maximizar el número de víctimas. Los europeos tienen una actitud un poco arrogante respecto a lo que hacen los americanos, pero probablemente tendrán que hacer lo mismo, porque Europa es más vulnerable. El 11-M ha creado un efecto de miedo que lo veo en Portugal cara a la Eurocopa 2004.

Los errores de la guerra

¿Por qué la situación de Irak es ahora más complicada que antes de la guerra?

-Los americanos cometieron errores fundamentales; disolvieron el ejército, el estado … Tenían que pensar en utilizar el ejército como elemento de estabilidad como en Turquía. Menospreciaron el factor tiempo porque los aliados naturales de los americanos son los chiítas, los más pobres de Irak. Conocí la pobreza durante en la guerra de Irak-Irán, una guerra con enorme con un millón de muertos, y era evidente que al sur de Bagdad la miseria era completa. Los chiítas tenían que ver que mejoraba su situación económica y social muy rápidamente. Pero hay muchas cosas que funcionan en Irak como escuelas, hospitales, electricidad, servicios básicos y la producción de petróleo es mayor que antes de la guerra.

-Estados Unidos quiso reducir el papel de la ONU y ahora lo necesita. ¿Por qué no acudió a la mayor experiencia pacificadora y humanitaria de la ONU?

-No pienso que Naciones Unidas puede tener un papel decisivo en la parte militar de la transición. Lo pueden tener en la parte política. Estuve en Timor Oeste en una situación que no era idéntica, pero muy difícil, con milicias quemando y destruyendo. Estaba también Naciones Unidas, pero no fueron capaces de hacer nada hasta la llegada de las tropas de Australia. Sin un brazo armado la política de Naciones Unidas no es realista. Tal vez hoy se pueda encontrar esa solución diplomática, político y militar en Naciones Unidas, y es una pena que España pueda permanecer fuera y no se den las condiciones políticas para que regrese.

– ¿Puede haber una resolución de ONU antes del 30 de junio?

-No la veo imposible. Hay diferencias políticas, pero no lo veo imposible.

«Las cosas no van tan mal»

-Se tiene la percepción de que las tropas españolas entraron repartiendo botellas de agua, aparentemente en misión humanitaria, y se marchan disparando.

-En teoría la misión de las fuerzas armadas es afrontar situaciones difíciles. Comprendo, porque no es diferente la opinión de la mayoría en España que la opinión portuguesa. El problema es lo que está en juego. Los americanos, probablemente, no están haciendo las cosas bien, pero, en la visión americana contra el nuevo terrorismo, una de las claves es la estabilidad en Oriente Medio. El plan americano era y ejercer una fuerte presión sobre Siria e Irán y, además, garantizar la Hoja de Ruta en Palestina. En principio esto ha funcionado porque la posición Siria es más moderada igual que la de Libia. Pero las cosas no van tan mal como se piensa. La Hoja de Ruta en Palestina es un documento aceptado por las dos partes.

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