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“Hay muchos gastos que se podrían suprimir en los Presupuestos de Navarra”, esto según se podía leer en el Diario de Navarra del viernes, lo dijo la semana pasada el director general de Cáritas Pamplona y Tudela, Angel Iriarte. Y dijo más: “se hacen cantidad de estudios que no sirven para nada, de programas que no se llevan a efecto, nos inventamos premios que no había, ni falta que hacen, un día sí y otro no, nos inventamos hasta departamentos. Creemos que que hay muchos sitios donde se podrían hacer recortes y aumentar con ese dinero otras necesidades mucho más básicas”. También añadió: “si nos sobran fondos, podremos dedicarnos a hacer bolillos, pero antes de hacer bolillos cubramos las necesidades básicas”. Y es que cuando Cáritas tiene razón, tiene razón.

 

Lo cierto es que de algún modo resulta un tanto perturbador que siga existiendo Cáritas. O sea, pagamos al estado un 50% de lo que sería nuestro salario, incluyendo la parte que pagamos al estado que no llegamos nunca a cobrar, para que no haga falta algo como Cáritas. Sin embargo, por más impuestos que paguemos, Cáritas sigue siendo necesaria, ¿qué nos dice eso sobre el estado? Podríamos pagar el 100% de lo que ganamos al estado, pero la experiencia nos dice que entonces todavía habría más miseria y aún haría más falta Cáritas. Lo que habría es muchos más estudios, muchos más observatorios, muchos más premios y muchos más departamentos. ¿O alguien cree que Cáritas sigue siendo necesaria a pesar de que el estado nos quite a todos un 50% del sueldo y sólo por no quitarnos un 5% ó un 17% más?

 

Obviamente lo que viene a continuación ya no lo dijo el director de Cáritas, pero aparecía publicado en el Diario de Navarra unas pocas páginas más adelante: “las enmiendas del Gobierno y de Bildu elevan a los 23,8 millones el dinero al euskera”. Puesto que hace falta que exista Cáritas, y por tanto hay gente que sigue necesitando comida y techo, cabe concluir que se prefiere aumentar el gasto en euskera que dar techo o comida a toda esa gente necesitada. También podría pensarse que se prefiere aumentar el gasto en euskera antes que combatir el crecimiento de las listas de espera en Sanidad o mejorar la atención telefónica saturada en los últimos tiempos. No pasa nada. Jabi Arakama, diputado de Geroa Bai, respecto a la subida hasta los 10 millones del presupuesto de Euskarabidea, declaraba que “ya sé que es una inversión de 10 millones, pero es lo que desea una amplia mayoría social de Navarra, lo que nos pide la juventud”. Claro, si presupuestáramos todo lo que a la gente le parecería bien que pagara el estado, seguramente los Presupuestos de Navarra ascenderían a los 100.000 millones de euros, y por supuesto el año siguiente habría que subirlos de nuevo.

 

 

Por otro lado, esta noticia nos trae a la memoria uno de los últimos boletines publicados por Institución Futuro, el cual señalaba precisamente la escasa incidencia en el uso del euskera de la exponencial subida del gasto en fomentar el euskera. El presupuesto de Euskarabidea, por ejemplo, ha pasado de 2 millones en 2015 a 10 en la actualidad. ¿Ha merecido realmente la pena invertir todo ese dinero en Euskarabidea? La respuesta a la luz de los resultados parece claramente que no, tanto desde el punto de vista de quienes consideran necesario fomentar el euskera como de los que no.

 

 

 

Los gráficos anteriores son ya a primera vista bastante espectaculares, pero lo son aún más a poco que nos pongamos a reflexionar sobre ellos. Si retrocedemos a 2015 y al presupuesto de 2 millones de euros que tenía entonces Euskarabidea, nos encontramos con que los 2 millones más que cobró en 2016, los 4 más de 2017, los 4,8 más de 2018, los 5,2 más de 2019, los 6,2 más de 2020, los 7 más de 2021 y los 7,9 más de 2022 representan un gasto de 37 millones de euros más que si el presupuesto de Euskrabidea se hubiera mantenido en 2 millones de euros. Ese sobrecoste, cuyos resultados no se aprecian, nos acercan peligrosamente al coste de un Navarra Arena o a un Circuito de Los Arcos. Con todo lo que se dijo del coste de aquellas infraestructuras y teniendo en cuenta que el menos ahí están las infraestructuras.

Más aún, supongamos que tomáramos como referencia no el presupuesto de Euskarabidea de 2015, sino el de 2016 ya con el nacionalismo en el poder, el cual de entrada dobló el presupuesto de 2 a 4 millones de euros. Pues bien, así y todo, respecto a si simplemente se hubiera mantenido ese presupuesto de 4 millones y ya no hubiera subido más, se han gastado 25 millones adicionales de euros. Lo peor es que esto ha terminado de dispararse con la entrada en el gobierno de Chivite, al punto que ahora se está gastando en Euskarabidea un 50% más que cuando los socialistas no estaban en el gobierno. Claro que una cosa es gobernar y otra ocupar el sillón.

 

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