El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) frena la pérdida de confianza observada fundamentalmente en el trimestre anterior, marcado por la vuelta paulatina a la actividad tras el levantamiento de la mayor parte de las medidas de contención frente a la pandemia de la COVID-19. Esta moderación en la caída de la confianza de los consumidores, deriva fundamentalmente de las opiniones positivas en la situación económica esperada del hogar y en las expectativas de trabajo, mostrando la situación económica general esperada la evolución más desfavorable.

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