Diario de Noticias, 16 de noviembre de 2004
Entrevista con Inocencio Arias
Mientras aguarda su nuevo destino, el amplio bagaje diplomático que atesora este almeriense, madridista más que reconocido, le acredita como uno de los mejores analistas del delicado momento que atraviesan las relaciones de Europa y España con Estados Unidos después de la guerra de Irak. Inocencio Arias se declara optimista.
¿Cuál es el tamaño de la fractura existente en la actualidad entre Europa y EEUU?

La realidad es que hay un divorcio reciente y serio entre dos bloques del mundo que han sido aliados, como Estados Unidos y Europa. Hay una desconexión, un desencuentro, que no es ficticio, que no es real, que no es superficial, sino que tiene una cierta profundidad. Esto no es bueno.

¿A qué se debe?

La gente cree que es porque Bush cae gordo. Esto es una razón, pero es una forma tosca de ponerlo, una forma reduccionista de explicarlo. Bush, evidentemente, ha contribuido porque por su forma de ser y de actuar ha herido la susceptibilidad y la forma de ser de Europa. La fractura responde a algo de más calado, algo que tiene más raíces. Cuando el mundo se queda convertido en un sitio en el que domina de forma aplastante una potencia, a los demás no les gusta el modo como se comporta y se produce un rechazo. Aunque ese coloso es admirado, al mismo tiempo es envidiado y se piensa que ningunea a los demás. A veces es verdad, pero en otras ocasiones, no. En la actualidad, Estados Unidos tiene unos índices de popularidad bajísimos en Europa. Hay un porcentaje considerable de gente que tiene una impresión mediocre del país. Además, hay bastante gente que piensa que Estados Unidos representa una amenaza para la paz mundial y otra gente a la que le gustaría ver a otro país dirigiendo al mundo. Eso es grave.

¿Cuál es la imagen que los estadounidenses tienen de Europa?

En Estados Unidos se ve a Europa como un continente aprovechado, que cuando ha estado en peligro a lo largo de la historia ha tenido que acudir Estados Unidos a sacarles las castañas del fuego, como en la Primera y la Segunda Guerra Mundial, en Kosovo… Piensan que los europeos nos hemos convertido en unos seres blandengues, unos gorrones, unos aprovechados…

¿Qué puede suponer para Europa el triunfo de Bush en las elecciones?

A Europa le ha venido bien que ganara Bush, aunque lo detestaba visceralmente, porque si llega a ganar Kerry, inmediatamente hubiese pasado el cepillo y hubiese dicho “¿Qué hay de lo mío? Se ha ido aquel que detestabais. ¿Quién me ayuda en Irak? ¿Quién me envía tropas a Irak?”.

¿Y qué ocurre con las relaciones de Estados Unidos y España?

No pasamos por el mejor momento ni se está brindando en la Casa Blanca con champán por nosotros, pero yo tampoco haría una tragedia ni lo dramatizaría. Las cosas poco a poco vuelven a su cauce y este cierto distanciamiento o resquemor no llegará a repercusiones en las relaciones económicas, y en lo que se refiere a las políticas, que ahora mismo tienen reserva o suspicacias, se curarán pronto. El distanciamiento no es tan grande y el tiempo todo lo cura.

¿Cómo se arregla esto?

No hay que dramatizar. Se intentará pasar la página. Los europeos tienen que percatarse de que Bush ha ganado las elecciones y que quedan cuatro años por delante. Bush, por su parte, tendrá que convencerse de que él es todopoderoso en ciertos campos, pero que en otros, como el comercio, en la lucha contra la droga, el problema del sida o del terrorismo, necesita la cooperación internacional, no lo puedo hacer él solo. Habrá que ver qué hace Bush, si se inclina por la teoría de “cuál va a ser mi legado, cuál va a ser mi herencia”, ya que ahora que tiene más votos que nunca, o si opta por una vía de actuación multilateral.

¿Qué nivel de tensión detecta en la escena internacional?

El mundo tiene ahora dos problemas principales, los conocidos. El más importante es la guerra de Irak, en la que los americanos están en un atolladero del que es difícil salir. Por un lado, no deben marcharse a la carrera, sino que quieren que el país se medio democratice. Pero por otra parte, la fibra nacionalista de los iraquíes hace que muchos de ellos quieran seguir luchando y que no haya presencia extranjera en el país… Es un galimatías. El otro problema es Oriente Medio.

¿Destacaría algún otro problema?

Sí, hay otros problemas de corte político y de seguridad, como el terrorismo y la proliferación de las armas nucleares. Además, hay otros problemas sociales de los que no se habla, pero que son muy serios, como el sida o el hambre.

Terrorismo, Irak y Oriente Próximo, ¿cuál es el grado de vinculación?

Tienen y no tiene relación. Cuando se solucione el problema de Oriente Medio habrá menos agravio en el mundo árabe, en general, y en el mundo islámico, habrá menos caldo de cultivo para los terroristas. Del mismo modo, cuando se acabe el problema de Irak, se les quitará una argumentación a los terroristas, pero seguirá habiendo terrorismo. Eso está clarísimo. El terrorismo es un problema enorme, dada la proliferación de comandos suicidas y el desarrollo de la tecnología. La gente no acaba de darse cuenta de su gravedad. Mientras no tienen un atentado a cuatro kilómetros de su casa, no se dan cuenta.

¿Cómo se justifica la guerra de Irak?

Irak es un problema en sí y por sí. Irak no fue atacado de pronto porque sí. Era un país que había agredido a dos vecinos suyos, primero a Irán y luego a Kuwait. Era un país que había utilizado armas de destrucción masiva, incluso contra su propia población. Era un país que tenía un montón de resoluciones de Naciones Unidas diciendo que debía desarmarse. Era un problema per se .

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