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La Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2022, dada a conocer hace unos días, arrojó datos positivos para Navarra. En nuestra región se redujo en ese periodo el número de desempleados en 5.500, lo que sitúa la tasa de paso en el 8,76%, la tercera menor de todas las Comunidades Autónomas por detrás de Cantabria y País Vasco (la media nacional es del 12,48%). En el caso de los jóvenes, la tasa de paro se sitúa en el 20,06%, la menor de toda España. Además, el número de personas ocupadas aumentó en 3.700 (1,28%) en el segundo trimestre de 2022 y se situó en 292.500. Y la tasa de temporalidad ha descendido desde el 25% al 20,6% en el último trimestre, lo que responde a los efectos de la reforma laboral que incentiva la contratación indefinida.

Estas cifras y su evolución en los últimos trimestres no pueden eclipsar otras no tan optimistas. Aún hay 28.100 personas desempleadas en Navarra y 13.000 hogares tienen a todos sus miembros activos en paro, 1.900 más que los registrados en el mismo periodo de 2021. El empleo público en Navarra sigue en ascenso: según la misma fuente, un 20,4% de los ocupados lo hace cobrando de las arcas públicas frente al 19,4% del trimestre anterior, con la consiguiente bajada de peso del empleo privado, que se reduce del 80,6% al 79,6%. Esta tendencia no es nueva: como recordaba Diario de Navarra recientemente, la plantilla del Gobierno ha aumentado un 17% desde 2017 a 2021, con el consiguiente coste económico.

La cifra de desempleo del mes de julio también ha mostrado que Navarra comienza a resentirse y que no es inmune a la gran inestabilidad reinante en el ámbito económico. Tras tres meses de bajada del paro, éste volvió a subir. Como decía, las perspectivas a futuro resultan muy inciertas y las principales entidades ya han rebajado sus previsiones de crecimiento de la economía española para lo que queda de año y, sobre todo, para 2023. Los datos de inflación tampoco son optimistas y multitud de encuestas a empresarios, así como fuentes del propio Gobierno nacional, confirman que el empleo se va a resentir a partir de este mismo verano. El aumento de los costes energéticos, la guerra de Ucrania y, en general, la incertidumbre a la que nos enfrentamos tampoco ayudan a estabilizar el mercado laboral. Así que reconociendo los buenos datos del empleo en Navarra en el segundo trimestre del año, no podemos sino recomendar cautela y prepararnos para lo que nos pueda venir en el medio y largo plazo.

Institución Futuro ha estimado que las empresas navarras podrían acceder a 1.200 millones de euros de los fondos europeos a través de los 11 Pertes aprobados por Moncloa, lo que supondría la creación de, aproximadamente, 16.000 puestos de trabajo, más de la mitad de la actual cifra de parados. Empleos de alto valor añadido de los que ahora mismo Navarra no dispone, con lo que poco va a ayudar a rebajar la cifra de los parados actuales.

La Comunidad foral debe formar y/o atraer a estos perfiles de empleo futuro. De no hacerlo las empresas invertirán en las regiones donde los encuentren. Éste era ya un déficit que las empresas navarras estaban denunciando; el encontrar determinado perfil de empleo para poder atender sus necesidades diarias y de futuro. Déficit que claramente va a aumentar con la llegada de los fondos europeos.

Tenemos ante nosotros una oportunidad única que sería imperdonable desperdiciar: hay que lograr que esos fondos europeos impacten de manera positiva en toda la sociedad, porque dudo mucho que vayamos a tener una ocasión parecida. Ese efecto positivo no ha de ser otro que la generación de puestos de trabajo de alto valor añadido.

Otros países europeos y otras comunidades españolas ya están en ello: planteando una fiscalidad favorable en los primeros años, facilitando los trámites administrativos, ayudando económicamente los traslados y en todo lo concerniente al aterrizaje de las familias en el nuevo entorno laboral. En este caso llegar tarde puede suponer la diferencia entre contar con personal cualificado -graduados superiores o medios- o no tenerlo, y la escasez de éste ya la están viviendo nuestras empresas. Nunca me cansaré de decir que la mejor política social es la que crea puestos de trabajo. Pero en lo que vamos de año en Navarra se ha reducido en más de un 16% la creación de empresas respecto al año precedente. Ocupamos el poco honroso primer puesto respecto al resto de regiones españolas. El empleo público, tan necesario en determinadas áreas, no puede ser el que salve los datos de paro, más aún si ese gasto estructural, que aumenta año tras año, no va siempre aparejado a un mejor servicio. Solo con un tejido empresarial fuerte, en el caso de la Comunidad foral con un gran peso industrial, podremos sacar provecho de los Pertes y de todas las oportunidades que ofrecen. Tenemos que estar preparados, tanto la empresa privada como la Administración pública para no duplicar esfuerzos y caminar acompasados. Navarra y sus habitantes se lo merecen, ¿por qué no soñar con volver al pleno empleo? No hay tiempo que perder.

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