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Joaquín Villanueva
Presidente del Círculo de Navarra en Madrid

El autor comparte diversas reflexiones personales sobre cómo afrontan el ser humano, España, Europa y el mundo la actual situación de crisis e incertidumbre generada por la pandemia del coronavirus.

Nunca hubiéramos pensado las generaciones que habitamos este mundo que nuestra especie pudiera estar en peligro. La amenaza la veíamos exclusivamente en nosotros mismos, los humanos. Habíamos olvidado las dos guerras mundiales del siglo XX y también la guerra fría, que incluso proporcionó un cierto equilibrio al saberse las partes beligerantes capaces de arrasar el planeta en pocos minutos. Y de repente, todo cambia.

En nuestros orígenes, fue el hecho de erguirnos lo que nos proporcionó ventaja respecto a nuestros depredadores. Al estar de pie ganamos tiempo y espacio para defendernos y, además, liberamos las manos. Luego vino el desarrollo cerebral, que nos permitió crear la técnica. Y esta fue la que nos confirmó como especie dominante, capaz de domesticar al resto e, incluso, a la propia naturaleza. En ese sentido, no hemos cambiado tanto. Será otra vez la técnica la que, en pocos meses, descubra un tratamiento eficaz contra el Covid-19 y, en apenas un año, tengamos una vacuna que nos proteja para siempre. Y todo volverá a ser como antes. ¿O no?

Desde la más absoluta humildad, que es lo suyo en estos momentos, quisiera compartir algunas ideas referentes al ser humano, a España, a Europa y al mundo. En lo íntimo, recordaba estos días que en el más relevante y duradero imperio que ha habido en la historia de la humanidad, Roma, cuando un general conseguía una gran victoria militar se le homenajeaba paseándole en una cuadriga por las calles de la ciudad. En ese paseo triunfal, le acompañaba un esclavo que mantenía la corona de laurel por encima de su cabeza y le susurraba al oído: “Recuerda que solo eres un hombre”. Este susurro lo estamos oyendo todos y, sobre todo, los soberbios. La soberbia es el defecto más necio del ser humano, puesto que supone no conocer la naturaleza extraordinariamente vulnerable de la que estamos hechos. El reconocimiento de la vulnerabilidad es el buen camino hacia la humildad y, desde ella, hacia el interés por el conocimiento que nos terminará haciendo mejores.

“Sería vergonzoso que las dos grandes fuerzas políticas no fueran capaces de alcanzar un acuerdo por la reconstrucción del país”.

En relación a España, creo que no es momento de juzgar la labor del Gobierno respecto al Covid-19. Primero, salgamos de esta y luego seguro que habrá mucho que decir…

Sería vergonzoso que las dos grandes fuerzas políticas no fueran capaces de alcanzar un acuerdo por la reconstrucción del país, que se plasmara en un gobierno de concentración o uno del PSOE en solitario apoyado por el PP. La inclusión de UP en el gobierno o el apoyo parlamentario de fuerzas independentistas dificultarían el pacto. Este mismo principio debería seguirse en Navarra.

En esto tampoco han cambiado tanto las cosas. Antes de esta crisis, desde instituciones prestigiosas y medios de comunicación se abogó por un gobierno de coalición entre los grandes partidos, que hiciera las reformas que necesitaba este país. Si antes era necesario el acuerdo, ahora es literalmente vital. Ante problemas globales, las soluciones también deben serlo y los planteamientos nacionalistas resultan irrelevantes e inútiles. Ningún Estado es suficientemente poderoso para hacer frente al Covid-19 y al estrago económico subsiguiente. Ante retos de este tipo, menos capaz sería una región separada del Estado al que pertenecía. Algunas mentes brillantes deberían reflexionar cómo una hipotética Cataluña independiente hubiera sido capaz de afrontar esta situación y sus consecuencias fuera de la UE y del BCE.

NO HAY PLAN B PARA EL PROYECTO EUROPEO

Por eso es tan importante hablar de Europa. Partimos en lo económico de una moneda y unas reglas de orden financiero para sostenerla. Sin embargo, en lo político tenemos una débil alianza entre países, plasmada principalmente en las instituciones europeas que, por otro lado, siempre han estado subordinadas a los gobiernos de Alemania y Francia. No deja de ser chocante que las partes sean más poderosas que el todo. Ahora se escenifican nuevamente las dos Europas: Norte y Sur; rica y menos rica; protestante y católica, con lo que esto último conlleva en costumbres y comportamientos.

“Europa debe seguir adelante con su proyecto si no quiere disolverse como un azucarillo y caer en las manos -garras realmente- de China y Rusia”.

La Unión Europea es el proyecto de integración política y económica más importante de la historia de la humanidad, pero ahora vive un momento crítico. Si los Estados no llegan a un acuerdo para rescatar económica y socialmente a los países más afectados por el Covid-19, el proyecto europeo estará moribundo o directamente muerto. 

Pero tampoco es justo para aquellos países que han administrado sus cuentas públicas eficientemente que ahora se les exija un acuerdo sin condiciones de ningún tipo.Todos esperamos que ese gran acuerdo se alcance en breve porque no hay plan B para ningún país europeo. Ni siquiera para Alemania. Porque sin la UE sufriría una dramática revalorización de su moneda, que dificultaría enormemente su motor de crecimiento: la exportación. Ningún país europeo estaría entre los diez países más ricos del mundo dentro de tan solo diez o quince años.

Es muy importante señalar, por otro lado, que el BCE de Lagarde parece dispuesto a apoyar incondicionalmente la moneda y a los países que la adaptaron siguiendo el “whatever it takes” de Draghi. Solo esta medida es enormemente beneficiosa para España e Italia, ya que de otro modo estaríamos pagando unas primas de riesgo inasumibles.

Termino con una mirada al mundo. Estados Unidos, con la presidencia de Trump, no sólo ha renunciado al liderazgo mundial, sino a la alianza económica, política, militar y de valores que es Occidente. Trump piensa, y con él aparentemente una mayoría de americanos, que solo deben perseguirse los intereses inmediatos y nacionales. Ha dejado atrás la creencia tradicional de que el imperio es el primer beneficiado de un mundo que camina a su ritmo. Ese liderazgo lo va a intentar tomar China, a pesar de la tremenda crisis reputacional que está sufriendo a raíz de las dudas surgidas alrededor del Covid-19. Rusia, a rebufo de China en este proceso, sigue valiendo más por lo que se le teme que por lo que realmente es.

Europa, ante este escenario, no puede hacer otra cosa que seguir con su proyecto de unión política y económica si no quiere disolverse como un azucarillo y caer en las manos -garras realmente- de China y Rusia. Como he titulado, no hay plan B.

Permitidme con mis últimas palabras un recuerdo para los que han sido golpeados directamente por esta dolorosa crisis. Hasta que podamos reunirnos y celebrar nuevamente la vida y la humanidad, solo nos queda cumplir escrupulosamente las medidas de confinamiento y desconfinamiento que vengan en el futuro.

Joaquín Villanueva
Presidente del Círculo de Navarra en Madrid

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