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Para ser optimistas con la situación de Navarra en general es mejor ignorar los datos. Eso sí, remedando a Ayn Rand debemos tener en cuenta que podemos ignorar los problemas, pero no las consecuencias de ignorar los problemas. Los datos de AENA, de los que ha partido Institución Futuro para su último boletín, indican que con el aeropuerto de Noáin también hay problemas.

 

 

Como puede apreciarse, el número de pasajeros que pasan por el aeropuerto de Noáin-Pamplona es ridículo respecto a los que circulaban en el año 2007. Hablamos de un descenso del 60%. Irónicamente, los pasajeros que pasan por Noáin se han empezado a desplomar desde que se construyó la nueva terminal triplicando el tamaño de la anterior. Nuestros políticos manejando nuestro dinero suelen tener, sean del signo que sean, el don divino de la oportunidad.

 

 

Lo que también evidencian las cifras, y esto si cabe resulta todavía más preocupante, es que no nos podemos consolar pensando en que nos encontramos ante un mal general, o por lo menos general en los mismos términos. De hecho, resulta llamativo el crecimiento en los últimos años de todos los aeropuertos de nuestro entorno. Una vez más somos el patito feo, los rezagados. ¿Puede haber algo peor que habernos convertido en un infierno fiscal, en un paraíso de la inseguridad jurídica y de la volatilidad regulatoria, y en un territorio con un gobierno hostil al emprendimiento y la inversión? Pues sí, encima podemos estar mal comunicados. Esta es la situación.

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