Expansión, 16 de abril de 2005
Julio Pomés, Director de Institución Futuro
El campo de actuación de Internet es global, razón por la que la lucha contra los delitos en la red debe concertarse internacionalmente. Los países deben acordar una normativa común al respecto.
El campo de actuación de Internet es global, razón por la que la lucha contra los delitos en la red debe concertarse internacionalmente. Los países deben acordar una normativa común al respecto.
La gravedad de los daños que ocasiona la ciberdelincuencia a las personas y su carácter global exigen una legislación internacional eficaz y medios suficientes para reprimir ataques desde la red.
Así como tenemos muy presentes los riesgos de Internet para los ordenadores, no somos suficientemente conscientes de los peligros para las personas. El ciberespacio representa hoy el terreno predilecto para el delito organizado. Los motivos que seducen a transgredir la ley no son únicamente el lucro o el deleite escabroso, está también la satisfacción del ego intelectual del ciberdelincuente, por superar el talento de los rivales lícitos. Los países desarrollados no han sido cautos para evitar los efectos perniciosos de la red. Aunque las cifras exactas son imposibles de conocer, algunos expertos estiman que el uso inapropiado de Internet y del correo electrónico causa unas pérdidas de dieciséis mil millones de euros anuales en el mundo. Repasemos los principales delitos.
Desfalcos en cuentas corrientes. Microsoft ha interpuesto ciento diecisiete demandas, ante un tribunal de Seattle, a los timadores del phishing, procedimiento por el que el usuario recibe un correo, con un formato similar al de su banco, que le apremia a la entrega de sus contraseñas de acceso a su cuenta corriente, información que el estafador utiliza para desfalcar al incauto internauta.
Otro timo de robo de password, sin la colaboración del usuario, es el pharming, táctica por la que un virus troyano descarga un programa que genera páginas falsas de bancos o tiendas, cuando uno se conecta con estos establecimientos. De cada cien correos electrónicos que recibimos, uno es un ataque contra datos privados. Según un informe de Gartner Inc., los intentos fraudulentos por obtener contraseñas y datos de tarjetas de crédito ocasionaron más de mil millones de dólares de pérdidas a los bancos norteamericanos y expendedores de tarjetas de crédito.
Ataques a la propiedad intelectual. Nos ofrecen software pirateado a un precio muy inferior al del proveedor legal. La Business Software Alliance, organización que representa a los principales fabricantes de software, realizó ochenta y ocho acciones legales en España contra presuntos delitos contra la propiedad intelectual de programas informáticos, en el primer trimestre de este año. También están los fraudes de los que venden descargas de música y películas desde la red, sin las debidas licencias y pagos por derechos de autor.
Fármacos inseguros. El ejemplo más popular es el Viagra, corrector de la disfunción eréctil, que está siendo ofertado a unos precios ridículos, merced a su fabricación por laboratorios clandestinos. El perjuicio es doble: el riesgo de ingerir una sustancia nociva para la salud y la estafa a los laboratorios que invirtieron para conseguirlo.
Perversión de niños. Ser víctimas de una estafa electrónica es exasperante, pero es mucho más grave cuando el perjuicio afecta la formación del carácter del niño y a su futura personalidad. Hay padres tan imprudentes que ponen Internet a caño libre en las habitaciones de sus niños. A veces se caen del guindo cuando un profesional de la informática, que les hace una limpieza de virus, les advierte del contenido de las páginas web que han visitado sus hijos. No instalar filtros en los ordenadores familiares, por ejemplo el Canguro Net’ de Telefónica, es dejar la puerta de su hogar abierta a un depravado que puede pervertir a sus hijos. Sólo en Francia se constataron cuatrocientas sesenta y cuatro infracciones de pedopornografía a lo largo de 2003. Obviamente, esa cifra es la punta del iceberg, pues tan sólo se descubren una pequeña parte de las infracciones.
Fraudes a la propia empresa. Optenet, empresa dedicada a proteger la eficacia del trabajo con el ordenador, ha constatado que el treinta y cinco por ciento de la navegación por Internet en las empresas se dedica a temas no profesionales. El Servicio Interno Fiscal de Carolina del Norte afirma que sus funcionarios utilizan la mitad de su jornada a jugar o a hacer compras en la red. Hay empresarios o directivos tan ingenuos que no auditan periódicamente el uso que sus trabajadores hacen del ordenador.
Los remedios
1) El campo de actuación de Internet es global, razón por la que la lucha contra los delitos en la red debe concertarse internacionalmente. Los países deben ponerse de acuerdo en una normativa común, que obligue a etiquetar todo el contenido que se vaya a publicar en las webs. Esta catalogación facilitaría la inaccesibilidad a las materias reprobables. 2) Otra medida de precaución sería replicar el proyecto belga de una tarjeta de identidad electrónica que regule el acceso a los fórums. 3) Recomendaría la creación de un organismo internacional, con capacidad ejecutiva, que controlara la red, financiado mediante las multas que impusiera a hackers y emisores de anuncios no solicitados, los spam. 4) En el corto plazo, se imponen las soluciones de seguridad mediante filtros (Antispams, Antiphishing, Antivirus, Firewall, Antipop-ups…) y demás medidas que propone la web www.navegacion-segura.es.

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